22 de julio de 2017

LAS RUINAS DE POLONNARUWA

Cuando nos despertamos sabemos por lo que nos anticipó Dhanushka que nos espera un día muy duro. ¡Y ya de buena mañana pega una soleada que no veas!

Tardamos una hora y media en recorrer la distancia que separa Dambulla de las ruinas de Polonnaruwa. Es un complejo arqueológico inmenso; a diferencia del de Anuradhapura, éste está menos concurrido y eso que vamos en sábado. La cantidad de turistas es similar (pocos, como casi siempre) pero hay menos feligreses. Aunque tiene casi 1000 años de antigüedad, es mucho más reciente que Anhuradaphura. La dinastía Chola del sur de la India fijó su capital en Polonnaruwa tras la conquista de Anhuradhapaura a finales del siglo X por estar situada estratégicamente. Tras la reconquista los cingaleses optaron por mantener la capital allí.

Vamos directamente al Museo Arqueológico a comprar las entradas de acceso. Aprovechamos para visitarlo y la verdad es que lo recomendamos: no es muy grande y se visita rápido. Lo que más nos llama la atención son las maquetas que hay de los principales monumentos del parque pero reconstruidos; las encontramos de un enorme interés ya que te permiten imaginarte como eran en su época de esplendor. También están expuestas armas de guerra, utensilios para hacer grabados, herramientas agrícolas e instrumental médico quirúrgico ( en serio ). Los niños miran las vitrinas con interés especialmente cuando ven una araña peluda dentro de una de ellas. En la última sala vemos una magnífica colección de estatuas hindúes que representan a diferentes dioses.

Entonces empezamos la visita de las ruinas. Son cerca de las 12:00 y el calor es sofocante. Los niños se nos desaniman rápido. El complejo está dividido en diversos grupos de ruinas. Afortunadamente podemos ir de grupo en grupo con la furgoneta. Vemos turistas desplazándose en sus autobuses, furgonetas y tuc tucs. Los más inconscientes van en bicicleta.

Empezamos por el Grupo del Sur. Allí vemos:
  1.  Estatua: estatua de casi 4 metros de altura que se dice que representa al Rey Parakramabahu I sosteniendo un yugo.
  2.  Potgul Vihara: esta estructura supuestamente se usó como biblioteca para almacenar libros sagrados. La dagoba central hacía las funciones de archivo mientras que los edificios periféricos eran salas de lectura. Nos paseamos por ahí con Laura a caballito y David refunfuñando con razón.


Después nos vamos al Grupo del Palacio Real:
  1.  Palacio Real: construido por Parakramabahu I, era un edifico residencial magnífico de 7 plantas (ya hemos visto la maqueta en el museo). En la actualidad sólo quedan unas ruinas con las que apenas te haces una idea de cómo eran las dos primeras plantas. No queda ninguna más porque las superiores eran de madera y el edificio fue quemado en su época por los invasores indios. Por desgracia, ésta es una constante de nuestra visita al complejo: las ruinas son sólo ruinas y no puedes dejar de visitarlas con la melancolía de pensar cómo serían sin la guerra y el pillaje que tuvieron que sufrir. En este sentido las ruinas que visitamos en Perú o Yucatán están mucho mejor conservadas.
  2.  Kumara Pokuna estanque para los baños.
  3.  Salón de las Audencias: donde el rey recibía visitas. No queda ningún trono pero los escalones de entrada son impresionantes.



Llegados a este punto comprendimos que los niños no daban para más. Quedaba poco para las 13:00 horas y Dhanushka propone  que en el resto de ruinas nos bajemos sólo nosotros dos mientras él se queda con los peques en la furgoneta (fijaos la confianza que teníamos ya con él). David se las ingenia para convencerle de que les compre zumo de papaya ( en inglés ¡!!!)

Llegamos al Cuadrángulo: éste presenta la mayor concentración de edificios en área bastante reducida. Como ya es lugar sagrado a partir de aquí en delante de nuevo nos vimos obligados a hacer uso del pantalón largo y de descalzarnos. Os puedo asegurar que a esas horas es imposible caminar sin calcetines: ¡el suelo quema como una mala cosa! En esta zona el estado de conservación es mayor. La verdad es que visitar las ruinas en este orden garantiza ir claramente de menos a más. A destacar:
  1.  Edificios Hatadage y Vatadage: uno enfrente del otro: el primero te queda a mano derecha según entras y el segundo a mano izquierda. De los dos el templo más impresionante es el Vatadage con sus 2 terrazas circulares, sus guardianes de piedra y su Piedra de Luna en la entrada norte. En el centro te encuentras con una dagoba flanqueada por 4 estatuas de Buda sentado
  2.  El Gal Pota o libro de piedra: una piedra alargada de 9 metros por 1.5 de ancho con inscripciones donde se explica como la piedra, de 25 toneladas, se transportó desde Mihintale (unos 100 km).
  3.  Thuparama Gedige: en el extremo sur. El único templo – no dagoba – de Polonnaruwa que conserva el techo intacto. Es un edificio ciertamente muy alto; los demás debieron ser así también. En su interior también vemos varias estatuas de Buda






Volvemos a la furgoneta: los niños se lo están pasando de miedo. Nos dicen que se están montando una superfiesta en la furgoneta con Dahnushka de cómplice. Vemos todas las botellas de agua (tanto las llenas como las vacías) esparcidas por el suelo de la furgoneta… Optamos por no saber nada más.

Pasamos al Grupo Norte. Repetimos la misma operación de dejar los niños con su fiesta privada en la furgoneta. No paran de reír y de invitarnos a salir con nuestra particular peregrinación. Alcanzamos, por este orden:
  1. Rankot Vihara: la dagoba de mayor tamaño en Polonnaruwa, con casi 55 metros de altura. Es de ladrillo oscuro; ya no conserva el blanco encalado (como ya nos pasó con algunas dagobas en Anhuradhapura. La bóveda es enorme y te hace sentir muy pequeño.
  2. Lankatilaka: misterioso templo con muros de ladrillo de 18 metros con una estatua de pie de Buda sin cabeza, probablemente arrancada en algún acto vandálico. Nos llama la atención que en algunas zonas se conserva la decoración en sus paredes externas
  3. Kiri Vihara: esta dagoba sí conserva su color blanco y se halla en medio de una arboleda. La verdad es que te queda una imagen muy hermosa pues se mantiene muy bien


Volvemos al coche; la pequefiesta continúa. Hasta aquí podemos decir que la visita, a pesar de ser muy interesante, no logra sorprendernos. Eso es debido a que faltaba el plato fuerte a nuestro humilde modo de ver. Es entonces cuando llegamos a Gal Vihara, el monumento más famoso de Polonnaruwa. Sencillamente espectacular. Se trata de un enorme fragmento de roca que muestra cuatro imágenes de Buda talladas en granito; un hito en las tallas en roca cingalesas. Las 4 estatuas escenifican cronológicamente (de izquierda a derecha) momentos de la vida de Buda. Las 2 de la izquierda muestran un Buda sentado en posición de meditación. El tercero por la izquierda nos muestra un Buda de pie de 7 metros de altura, con los brazos cruzados y con el rostro triste. Dhanushka nos explica que muestra a un Buda que es consciente de su próxima muerte y que lamenta no poder “iluminar” a más gente. Finalmente podemos apreciar el Buda Reclinado, de 14 metros, representado mientras entra en el parinirvana (nirvana tras la muerte). Para esta visita si vamos todos (las explicaciones de Dhanushka a pie de roca son muy valiosas); como de imaginar los niños protestan. Mientras nos acercamos a verlo de cerca los dejamos a la sombra de un árbol de Dhanushka.






Volviendo a la furgoneta nos encontramos con una mama macaco con su pequeño en brazos en medio del camino; todo el mundo se para a mirarla. Nosotros también nos quedamos un rato observándola (los niños alucinan). Es la foto del día ( después de taaaanto caloooor ).


La visita la terminamos pasadas las 14:00 de la tarde pasando por un estanque en forma de flor de loto muy bonito que debió ser usado por los monjes para baños rituales. Llegamos a un restaurante buffet en menos de 10 minutos. Estamos tan acalorados y cansado que ya no tenemos ni hambre.

Tras reponer fuerza nos subimos a la furgoneta: nos esperan dos horas y media de coche hasta Nilaveli. Aunque dormimos todos, la megasiesta que se pegan los niños es de órdago. Antes de llegar al hotel paramos por una escuela de buceo que teníamos mirada por Internet para intentar acordar alguna inmersión durante nuestra estancia en las playas del este. Por desgracia, a pesar de los mensajes recibidos vía mail con ellos en los que lo pintaban todo de color de rosas, están muy llenos y por el momento sólo pueden asegurar la salida de Fani del día siguiente. Aceptamos.

Después llegamos al hotel ( Hotel Nilaveli Beach ): como son cerca de las 19:00 ya es de noche. Optamos por salir con los niños con las linternas para explorar la playa. Los niños flipan: empiezan a recoger sus primeras conchas y encontramos hasta algún cangrejo.
El hotel es una pasada. Un lujazo que no nos habríamos permitido si no lo hubiéramos contratado por agencia.
La cena es una pasada: buffet al aire libre, al pie de la piscina. Las mesas están dispersas de forma aleatoria entre árboles frutales y manglares, algunas en la arena de la playa, a la luz tenue de velas y pequeñas fogatas. Todo un lujo. Muy romántico.
Me llama la altención que haya mujeres intentando barrer las hojas de los árboles. Me parece un esfuerzo con muy poca recompensa. 

En un rincón te sirven diferentes tipos de pescado y carnes a la brasa, recién hechos. Pastas, arroces, verduras, panes, frutas, postres típicos…hay mucho para escoger. Y cada vez que pongo algo en el plato pregunto: ¿ esto pica ? 

Aquí pasaremos nuestros próximos 3 días.




Invitado inesperado

21 de julio de 2017

UNA COLECCIÓN DE ARTE

GRAN BUDA DE AUKANA Y TEMPLO REAL DE DAMBULLA 

Nos despedimos del Hotel Palm Garden Village, donde hemos estado de lujo. Las habitaciones se disponen en forma de bungalows a la largo de un jardín lleno de árboles. La recepción es un edificio colonial con techos altos y grandes columnas. Llama la atención que el espacio no está nada aprovechado. En la recepción apenas hay un par de muebles. Está casi bacía. No olvidemos que en realidad estamos en una isla donde el turismo todavía está desarrollándose.
A pesar de tener wifi solo en las zonas comunes y en general de no muy buena calidad, hemos conseguido publicar alguna cosa. Lo que más nos ha gustado de este hotel es la piscina, con una zona perfecta para los peques. Lo que menos, los monos. Los hay por todas partes y son revoltosos e incluso agresivos. No podíamos dejar ropa ni las zapatillas en la terracita del bungalow porque se lo llevan para jugar. En general, la experiencia nos ha gustado y repetiríamos.

Hotel Palm Garden Village

Una hora y media de coche y nos plantamos frente a la espectacular estatua del buda de Aukana, de 12m de alto. Está literalmente esculpido en la piedra.


Comemos como de costumbre, en un restaurante con un buffet por el camino y una hora después llegamos a Dambulla, hacia las dos de la tarde, con un sol de justicia. Des de la furgoneta vemos el mercado al por mayor más grande de Sri Lanka, abierto las 24h, donde todos los comerciantes vienen a buscar la mercancía para sus negocios.
Llegamos al Templo Real de las cuevas de Dambulla.
De nuevo, nos esperan unos escalones en una ladera de roca que ascienden a través de un paisaje verde esmeralda. Las vistas nos impresionan. En esta ocasión, Laura quiere subir sola todos los escalones. Dice que es mayor y que ella sabe… a ver cuánto dura.



Al menos, esta vez, podemos quitarnos las zapatillas cuando ya estamos en la entrada, lo cual se agradece. Es un lugar de culto, un lugar sagrado.



El Templo consta de 5 cuevas de diferentes épocas. Curiosamente la menos antigua es la menos conservada. Dhanu nos explica que es porque las técnicas de restauración, han pasado por unas pocas familias de generación en generación hasta perderse por completo.  Contiene más de 150 esculturas y pinturas de buda impresionantes. Es una colección de arte religioso de más de 2000 años, que los diferentes reyes de la época han ido completando hasta el siglo XX. Uno de los reyes hizo que las cuevas se doraran, haciendo que el lugar fuera conocido con el sobrenombre de Ran Giri (cueva dorada). La coherencia visual impresiona. Dhanu nos explica con tono solemne la historia de cada una de las cuevas. Las fotos para nada expresan lo impresionante que es este lugar. 









Los peques están más interesados en saltar por las rocas que en ver las cuevas, así que nos turnamos para poder verlas y hacer fotos. No dejan que en las fotos salgan personas, sólo puedes fotografiar las estatuas y pinturas, así que nada de selfies. Esta vez no pasamos tanta calor. El templo se sitúa a 160m de altura y nos regala una brisa agradable.

Nos marchamos satisfechos, impresionados, impactados.

Ruta de nuevo. Las carreteras son tortuosas y polvorientas, están mal asfaltadas y tiene un carril en general. Los adelantamientos son de vértigo. Me explico: como norma general, cuando adelantas un coche esperas que el carril contrario no esté ocupado. Aquí, si lo que hay en el carril contrario ocupa menos que lo que ocupas tú con tu vehículo, adelantas igual, de manera que podemos coincidir todos en el mismo momento, en el mismo espacio. Ya me estoy empezando a acostubrar, aunque al principio era una tortura.

Nos alojamos en al Hotel Amaya Lake. Y efectivamente, como indica su nombre, tiene un lago!! Aquí estaremos sólo una noche. Por supuesto toca premio para los peques; piscina y paseo a orillas del lago. En el hotel organizan salidas para avistar pájaros ( dentro de las instalaciones del mismo hotel ), pero no tenemos tiempo. Las habitaciones son también bungalows que salpican los jardines, meticulosamente cuidados. Nuestro bungalow watá justo al lado de un cultivo de espinacas. Imposible perderse. La conexión wifi es genial ( en todo el recinto ).








20 de julio de 2017

DE WILPATTU A MIHINTALE

Hoy toca madrugón de los de verdad. Hemos quedado con nuestro guía a las 5 de la mañana para ir a Wilpattu. Nos levantamos a las 4.30. David se despierta sin problemas pero Laura sigue profundamente dormida, así que la cargamos  hasta el hall del hotel. Como no hay luces en el inmerso jardín que separa nuestro bungalow de la recepción del hotel, y teniendo en cuenta que aquí hay monos, lagartos, murciélagos, ardillas, y insectos del tamaño de una nuez, decidimos ir bien pegaditos alos niños, linterna en mano. Al llegar a la recepción, tampoco hay luz. Las sombras de las columnas se proyectan en los  altos techos. Todo es misterioso y emocionante a la vez, especialmente para David, que vive el momento a lo Indiana Jones.  Pensamos que seguramente, han cortado la luz en todo el recinto. 

El chico de recepción nos entrega nuestros desayunos. Nuestro guía saca la luz del teléfono. De repente,aparece otro chico, que se va a un rincón y...ui, enciende la luz.  A las 6h ya estamos en la entrada del parque. No se puede visitar sin guía- conductor. Necesitas contratar un jeep (hay varias compañias ) para entrar. En los alrededores del parque hay hoteles que ofrecen dichas excursiones y por internet hay también varias compañías. Los jeeps pueden ser pueden ser privados o compartidos. 




La aventura dura casi 4 horas y incluye parar para desayunar a los pies de un lago. Durante las primeras horas vemos un sinfín de animales. Desde los más pequeños y coloridos pájaros hasta el enorme e imponente de los animales, el elefante. Vemos monos, cocodrilos, jabalíes, ciervos, pavos reales, un lagarto, e incluso un oso! Lo más espectacular, sin duda alguna, es para mi, el elefante.
Lo más impresionante es poder ver a los animales en su hábitat, sin colores, montajes ni florituras. De echo vemos la escena de unos zorros intentando dar caza a un ciervo, fallida. El ciervo corre más. 


A la hora del desayuno, unos divertidos monos nos observan alborotados. Uno de ellos salta de forma rápida e inesperada al lado de Laura, abre la caja del almuerzo y nos roba una manzana roja, que se lleva a la boca para darle un mordisco. Laura ni se inmuta, yo pego un grito y David se queda boquiabierto. A los pocos segundos nos da a todos un ataque de risa. A la vuelta, a pesar de los baches, los peques se quedan dormidos. Tenemos que admitir que al principio pensamos que madrugar tanto era un poco exagerado, teniendo en cuenta que hay tours a media mañana y por la tarde. Al irnos constatamos que durante la última hora del tour, ya no vemos ningún otro animal. El guía nos explica que por el calor ya es más difícil. Nos consta que al atardecer también es un buen momento para visitar el parque de Wilpattu, el más grande de Sri Lanka. Es el que está más al norte, quizás por eso, todavía no es el más visitado. Las huellas de la guerra civil, que acabó tan solo hace unos años (en el 2009 ) todavía no se han borrado.

A las 11h ya estamos en el hotel. Nos merecemos un poco de piscina, una buena comida y una siesta corta, antes de emprender de nuevo la marcha. Por la tarde nos vamos a Mihintale, la cuna de la llegada del budismo a Sri Lanka. Sus 1840 escalones, no nos impiden disfrutar del final del camino; un buda en posición de teaching, una hermosa pagoda blanca y la escarpada roca donde Mahinda puso a prueba al rey Tissa, antes de combertirlo al budismo.









Además de unas vistas impresionantes al atardecer. Subir la roca no es para personas vertiginosas. El suelo patina y solo una barandilla sirve de protección, así que los niños no suben y esperan pacientes con Jordi, mientras ven a una mamá mono transportar agarrada como una garrapata en la barriga a su cría. Sólo por eso ya ha valido la pena el esfuerzo.
Tengo que decir, que la mitad de los escalones nos los ahorramos, ya que Danu nos sube con la furgoneta hasta un parking que hay a mitad de camino. Aún así, los niños se portan como unos campeones ( se sube descalzo )

Volvemos al hotel, derrotados, pero emocionados porque ha sido genial.
La cena, esta noche, no es de buffet como las anteriores, porque quedamos pocos huéspedes en el hotel. Escoger el menú nos parece peligroso y picante, muy picante. Aún así, nos sorprenden con un delicioso pescado con verduras y patatas fritas que los niños devoran entusiasmados, con ketchup. 

19 de julio de 2017

ANURADHAPURA: DE RUINA EN RUINA Y VISITO PORQUE ME TOCA

Después de desayunar en el hotel nos dirigimos a Anuradhapura. Danushka, nuestro conductor, también es guía, así que nos explica historias muy interesantes sobre la ciudad, sus ruinas y la llegada del budismo a Sri Lanka. Se trata de uno de los complejos arqueológicos más interesantes del sur de Asia. Más allá de explicar a lo Wikipedia lo que es, queremos resaltar:

-        Se considera un lugar sagrado, por lo que debemos entrar descalzos y llevar tapados hombros y piernas. Además, no puedes llevar gorra. Prepárate para el calor. El suelo quema ( no para ellos, no sabemos por qué ) así que no está de más llevar calcetines ( sobre todo por los peques ). Tampoco dejan que te hagas fotos dándole la espalda a buda.
-    Los ceilandeses budistas vienen aquí a traer ofrendas y orar sus pregarias. Se recomienda silencio. Muchos van vestidos de blanco, color que se considera sagrado, lo que le confiere a la visita una sensación de paz que no podemos explicar.
-        El complejo es enorme. Se puede ir en tuc-tuc, bicicleta o caminando. Como vamos con guía-conductor, vamos directos a lo que se considera más importante, ganamos tiempo y además, ahorramos energías ya que recorremos muchos tramos en el coche. Lo de ir en bici, a pleno sol, con el calor que hace, no lo vemos claro... Teóricamente se podrían tardar hasta tres días en verlo todo. Nosotros estamos unas 8 horas ( incluyendo 1,5h de la comida )

No vamos a juzgar lo que significa. Nos consideramos más bien ateos, pero la verdad es que este lugar, el olor a incienso, las impresionantes pagodas o estupas, templos, colores, relieves te transportan a otra época.

Empezamos visitando unos yacimientos en el Sur:
1. Vessagiriya: en esta zona encontramos unas cuevas donde vivieron los primeros monjes budistas que llegaron a Sri Lanka. Son muy antiguas.


2. Isumuniya Vihara: un complejo arquitectónico precioso excavado en la roca que data del reinado de Devanampiya Tissa (247-207 a.C.). Como todos los templos budistas consta de 3 partes: un árbol sagrado o Bodhi, un edificio central donde encuentras estatuas de Buda y una pagoda o estupa donde se guardan reliquias. El templo es muy chulo con un precioso estanque con lotos enfrente. En su interior hay una exposición pequeñita de esculturas muy bien conservadas de Dwarfs o enanos (se colocan en las fachadas de las casas y confieren protección) y la de los "amantes" (muy famosa). También nos encontramos con nuestro primer Buda reclinado: estatua habitualmente de tamaño gigantesco en posición estirada. Nos explican que te tienes que fijar en sus pies; si los 5 dedos están alineados es que está dormido. Por el contrario, si los 5 superiores están retrasados es que está meditando. Puedes subir a lo alto del templo; vale la pena pues las vistas son muy bonitas.




La visita prosigue visitando el complejo de Mahavihara. Aquí la cosa se pone chunga: son cerca de las 11:00 am y el calor es sofocante. Llevamos agua pero Laura no quiere caminar (toca ir a caballito) y hay poca sombra.
3. Sri Maha Bodhi: el árbol Bodhi sagrado de Anuradhapura; el árbol certificado historicamente como el más antiguo del mundo. El árbol está celosamente resguardado tras unos muros y unos ganchos dorados anclan y protegen las ramas más antiguas. A su alrededor no paras de ver gente vestida de blanco por todas partes que acude en masa a hacer ofrendas; hay muchas embarazadas y mujeres con sus recién nacidos orando. Nos llama la atención que hombres y mujeres rezan en grupos separados y las ofrendas consisten en flores y comida. En un recinto interior que está junto al árbol unos monjes budistas los recogen.
4. Palacio de Bronce: ruinas de un enorme palacio de nueve plantas que podía acoger a 1000 monjes y visitantes. En la actualidad lo único que podemos ver son los restos de 1600 columnas.
5. Ruvanvelisaya Dagoba: para nosotros la Dagoba o estupa más impresionante de todas las del recinto. Es completamente blanca, tiene una altura que alcanza los 55 metros y está protegida por un muro hecho con cientos de elefantes. Llegados a este punto conviene aclarar que las Dagobas no se pueden visitar por dentro: son como campanas enormes selladas (suelen contener reliquias). En el exterior vemos un montón de monos de cara oscura y ojos amarillos que no paran de corretear por la estructura exterior y comerse las ofrendas que la gente coloca en los altares que hay en el exterior.




Después hacemos un alto para comer y refrescarnos. Y es que hace mucho calor. Nos llevan a un restaurante buffet: es lo más práctico: puedes ver lo que coges y si te equivocas (a lo mejor pica y no lo sabías) pues lo cambias por otra cosa. Así es más fácil acertar especialmente si vas con niños pequeños. Además David suele pagar medio menú de adulto y con Laura nos suele salir gratis!

Proseguimos la visita por la tarde (son cerca de las 14:30 y sigue haciendo mucho calor.

6. Thuparama Dagoba: la más antigua de Sri Lanka y dicen que también, probablemente sea la más antigua del mundo. Está al norte y rodeada de bosque. De nuevo la rodeamos asombrados. No dejamos de ver monos por todas partes; habitualmente se trata de macacos y salen hasta de debajo de las piedras. Los niños están muy entretenidos observándolos y eso nos facilita la visita.


7. Abhayagiri Dagoba: es muy grande. Mide 75 metros tras las últimas reconstrucciones (llegó a medir 100!). No está pintada de blanco: directamente ves la pared de ladrillo. Quizá no es tan elegante como otras pero es descomunal. Tenemos la suerte de que a esa hora y con el calor no hay nadie más. Un gustazo!


8. Piedra de la Luna: Danushka nos explica que estas piedras en forma de semiluna se colocan justo enfrente de las escalinatas de entrada a templos. Las tallas de esta piedra se conservan muy bien y son muy famosas. De estructura lineal y ascendiendo, se representan mediante simbolismos diferentes aspectos relacionados con la vida y la muerte hasta alcanzar el Nirvana.


9. Piedra de Guardia: justo al lado de la Piedra de Luna hay un edificio en ruinas del que no destaca gran cosa salvo una piedra de entrada que también se conserva muy bien. En ella se ve representado al Rey Cobra con un asistente enano a sus pies.


10. Samadhi Budda: estatua del siglo IV que te encuentras en medio del bosque. Se puede apreciar a Buda en postura de meditación. Se dice que en el altar donde está había otras 3 estatuas de Buda pero es probable que fueran robadas. Esta es una constante de nuestras visitas: siempre falta alguna estatua o alguna reliquía o hay paredes o escalinatas destrozadas. Son las consecuencias de la guerra y los robos en el país.

11. Jetavanarama Dagoba: la última Dagoba que visitamos. También es muy hermosa aunque empezamos a estar muy cansados. Hace un rato ya que los niños se van quejando. Tampoco está pintada y se pueden apreciar todos los ladrillos allí puestos (se dice que hay más de 90 millones aunque no creemos que nadie se halla entretenido a contarlos). Cuando la rodeas (te llave medio quilómetro hacerlo) te sientes muy pequeño.



12. Kuttam Pokuna: terminamos la visita haciendo un alto en estos estanques. Son son igualesy eran utilizados por los monjes. No nos entretenemos mucho; estamos muy cansados y los monos que hay ahí están un poco alborotados.


Llegamos al hotel cansados pero satisfechos. La piscina del hotel nos espera!