14 de julio de 2026

2007 VS 2026

Es nuestro último día en Singapur y no podemos irnos sin volver al Jardín de Orquídeas. Está un poco lejos del alojamiento, así que decidimos no pasarnos de listos y cogemos un taxi. Nos hemos descargado la app Grab, que es como Uber y va genial.

La verdad es que no recordamos para nada haber estado aquí en el 2007, y es que han pasado casi 20 años. Recorremos los jardines y la sorpresa más refrescante es un invernadero que simula el hábitat de un bosque nublado, así que la temperatura es más agradable.






Casi a la salida encontramos la piedra exacta donde nos hicimos una foto en el 2007 en plan romántico, y claro, no podemos resistirnos a repetirla, esta vez incluyendo a los niños.


Lo más fuerte es que, revisando mi Polarsteps del 2007, descubrimos que el hotel donde estamos alojados es el mismo en el que estuvimos en el 2007 y no es que haya pocos hoteles en Singapur.

A la salida, mientras esperamos a un taxi para que nos lleve al barrio chino, tres nutrias que no sabemos de dónde han salido pasan por delante de nosotros en plan carrera. Nos quedamos un poco chocados y nos miramos entre nosotros para confirmar si todos habíamos visto lo mismo.

La comida la hacemos en un italiano del barrio chino, para darle un gustazo a los niños. Tras la comida, nos vamos de vuelta a la bahía para dar un paseo en barco hasta el icono más conocido de la ciudad.




Después del trayecto, que dura unos 40 min, volvemos al hotel a descansar. Nosotros aprovechamos para ir a dar un último paseo por el barrio chino. 

Nos quedan un par de horas para irnos al aeropuerto. España se juega contra Francia ir a la final del mundial y todavía no lo sabíamos al subirnos al avión, pero íbamos a poder ver el partido en directo en pleno vuelo. España pasa.







13 de julio de 2026

SINGAPUR EXPRES

Esta es nuestra segunda vez en Singapur (tercera vez para mí). Tenemos casi 48 h para ver los TOP de la ciudad. En 2007 fuimos al orquidario (Orchid Garden), así que esta vez priorizamos ir a ver Los Garden by the Bay (que no existían en el 2007). Compramos las entradas online porque somos un poco ansias y porque, al tratarse de una de las atracciones turísticas más famosas de Singapur, para no quedarnos fuera. En realidad, la visita se divide en diferentes partes: Flower Dome, Cloud Forest, Supertree Observatory y OCBC Skyway). Puedes comprar las entradas de forma separada y hacer solo una de las cosas, pero ya os he dicho que somos un poco ansias.

Tardamos casi 1.5 h en llegar caminando. Parecía que la distancia iba a ser menor, pero con el calor que hace no es que vayamos muy deprisa. Nota mental: la vuelta la haremos en taxi. A estas alturas del viaje tenemos a los niños a punto del motín.


Como llegamos exhaustos del calor, antes de entrar paramos 10 minutos en una de las zonas de descanso de los jardines que rodean las atracciones y nos tomamos unos refrescos de máquina. Tenemos que decir que están estratégicamente bien situadas. 

De allí nos vamos a nuestra primera parada: el Flower Dome. El edificio en sí ya es una visita obligada. Se trata de una cúpula de cristal con vistas a la famosa noria. Es como un invernadero, pero a lo gigante. Al entrar (hay gente, pero no tanta como pensábamos al principio), notamos que hay aire acondicionado. Esto nos sube el ánimo y hacemos la visita, cámara en mano, recorriendo los diferentes pasillos de forma más o menos aleatoria.





Es absolutamente impresionante. Hay vegetación estructurada por países. Nos divierte especialmente la zona dedicada al Mediterráneo, con sus olivos y árboles frutales.

Como salimos fresquitos y recuperados, decidimos que la siguiente visita será la del Supertree y el Skyway. Aquí estamos al aire libre, claro, con lo que no nos libramos del calor. Las vistas desde el Supertree merecen la pena (360º) y el paseo por la pasarela que une varios de los árboles es de altura. Mejor miráis las fotos para haceros una idea.



Paramos a comer en uno de los dos restaurantes, el de fast food, parecido a McDonald's. Hamburguesa y patatas, nada original, pero pasable.

De ahí pasamos al Cloud Forest. También es un invernadero cubierto por una cúpula de cristal gigante, más alta incluso que la del Dome. Y también se está fresquito. Este año el motivo es Jurassic Park, con maquetas y animatrónicos muy reales. Disfrutamos como niños y eso que no hemos visto todas las pelis.







Salimos de allí emocionados, pero no tanto como para aguantar a que se haga de noche para ver los árboles iluminados. Decidimos volver en taxi al hotel, para no morir en el intento. Después de descansar un par de horas, salimos a cenar al Ajoomma Korean Charcoal BBQ, un coreano que vimos ayer. Es carísimo, como todo en Singapur, pero cenamos superbién. Laura es una experta preparando la carne.




Es nuestro penúltimo día en Singapur. Mañana cogemos el vuelo a las 23:30 h, así que todavía tendremos un día más para nuevas aventuras.

11 de julio de 2026

SINGAPUR III

Madrugamos de nuevo. Esta vez toca despertar a las 06:00 h am. Como de costumbre, seguimos la rutina habitual: cierre de maletas, recogida de las cajitas de desayuno del hotel y check out, aprovechando para apurar las últimas rupias que nos quedan en efectivo. Vale la pena comentar que en este viaje hemos necesitado muy poco efectivo, pudiendo hacer un montón de pagos con tarjeta. Nos acompañan los ecos del mundial de fútbol: se está acabando de jugar el Inglaterra - Noruega (con prórroga) y a las 09:00 am juega la Argentina de Messi. Laura y Jordi lo están siguiendo con interés. 

Tenemos el vuelo a las 09:30 h. Hacemos el check-in rodeados de turistas ingleses celebrando la clasificación de su país. Nos tomamos las cajitas del desayuno del hotel en un Starbucks, añadiendo café y chocolate caliente. Apuramos las últimas rupias en físico comprando golosinas y chocolatinas. Unos argentinos celebran un gol de su equipo.

El aeropuerto es pequeño y todo pasa con agilidad. Nos sellan el pasaporte de salida enseguida y accedemos al avión, caminando por la pista. Salimos puntuales en un vuelo de 3 horas de duración. Aquí acaba la experiencia organizada con EVANEOS. Ahora ya vamos definitivamente por libre en lo que nos queda de viaje. Es la segunda vez que vamos a Singapur de forma más o menos exprés (para Fani la tercera).

El aeropuerto de Singapur es muy moderno y sorprende la facilidad del paso por el control de aduanas. Fani solo tuvo que cumplimentar una Arrival Card por Internet el día previo a nuestra salida y, con pasar el pasaporte por un lector automático y dejarte hacer una foto, pasas enseguida. Nos espera una rápida carrera en taxi de aproximadamente media hora sin sobresaltos. Nos cobran 25 dólares añadiendo un plus de salida del aeropuerto y hora punta que está bastante bien (en cualquier país europeo nos hubieran cobrado mucho más).

Como llegamos al hotel cerca de las 14:00 h, ya nos tienen la habitación disponible. Nos hospedamos en el Hotel Furama City Center: se trata de un enorme y moderno hotel situado al ladito del Barrio Chino. Aquí todo es muy moderno (ya lo vimos durante el trayecto en taxi). Singapur es una ciudad muy grande y cosmopolita con edificios imponentes y con pasarelas que los interconectan. Enseguida comprobaremos que los semáforos se hacen de rogar para el peatón y se da prioridad al tránsito rodado, lo cual es bastante inteligente y permite que todo sea más fluido. Los edificios están decorados con gusto y en muchos de ellos hay mucha vegetación en sus terrazas.

Salimos a comer. Son las 14:30 h y no nos complicamos mucho: desde la calle nos llama la atención el comedor del restaurante Lyme. Con muchas mesas libres y propuesta gastronómica occidentalizada. Pedimos un plato principal para cada uno y nos dejamos 100 dólares. ¡Se acabaron los precios de Indonesia! ¡Aquí tocará pagar mucho más! Tras comer, aprovechamos para dar un primer paseo por el barrio chino y visitamos un templo budista, el Buddha Tooth Relic Temple. Hay mucho ambiente dentro: están realizando una ceremonia budista y se oyen los rezos y cánticos. No nos cobran por la entrada. Subimos a la parte de arriba en ascensor y recorremos su jardín de la azotea y sus habitaciones adornadas. Las paredes están llenas de detalles, entre ellos incontables figuras de Buda. En el jardín encontramos la Pagoda de la Oración: si la giras en el sentido de las agujas del reloj mientras caminas a su lado, se dice que te permite acumular mérito purificador y sabiduría. El interior de la rueda contiene miles de copias impresas de mantras sagrados y, al activar la rueda, los mantras se “activan” y se liberan al universo, lo cual equivale a recitar todas esas oraciones en voz alta simultáneamente. Bastante gente lo va haciendo el rato que pasamos allí. Jordi lo prueba también, no vaya a ser que funcione...   


Decidimos regresar al hotel a descansar. Por el camino seguimos recorriendo el Barrio Chino y sus animadas calles. Hay un montón de comercios y restaurantes y gente por todas partes. Está todo muy animado y eso que es domingo por la tarde. Hay una tienda de Tintín muy chula y un bar en 2-D monocromático. Ya vemos un primer Ferrari aparcado en doble fila. Más tarde veremos un Porsche y un Lamborghini. Aquí la gente maneja mucho dinero. Pasamos un par de horitas en el hotel descansando. Hay piscina exterior y Jordi aprovecha para darse un baño. Se hace de noche pasadas las 19.00 h y las vistas de la ciudad desde nuestro ventanal de la planta 12 del hotel son espectaculares.


Decidimos hacer un último esfuerzo: nos pegamos una última pateada por las calles de la ciudad hasta la zona del Marina Bay Sands. Allí tiene lugar el Spectre, un espectáculo gratuito de luz y agua de 15 minutos de duración. Llegamos justo a tiempo y nos hacemos un sitio entre la gente. Muy recomendable, aunque nos habíamos hecho la idea de que habría espectáculo de luces en el skyline y no es el caso. Aun así, vale la pena.




La vuelta al hotel es durilla: son más de las 21:00 h y estamos muy cansados. Conseguimos cenar pasta por el camino en la terraza exterior de un bar musical muy ruidoso y con la peor pizza desde Vietnam (la pasta de los niños sale mejor) y acabamos rendidos en la habitación del hotel. Menos mal que está bien insonorizado y que esta noche ya no tendremos que padecer las intempestivas “apariciones” de ningún imán.

VUELTA A LOMBOK, CARA AL SUR

Esta vez decidimos que no vamos a pasar por el aro y que las condiciones de pick-up las ponemos nosotros. Tras el superdesayuno del hotel y despedirnos de nuestro alojamiento en Isla del Agua, avisamos de que nos vengan a buscar al embarcadero de la zona norte, cerca del centro de buceo Blue Marlin, ya que nuestro hotel está literalmente a 5 minutos de este puerto. Ni hablar de repetir el atraco del carro-caballo para llegar al puerto que está en el sur de la isla. Está previsto un cuarto de hora para pasar de Gili Air al embarcadero de Lombok. Claro que nos quedamos sin gasoil a pocos metros de la costa de Lombok y tenemos que esperar a que un tío en kayak nos traiga un bidón de gasoil. Yo quería ir nadando, pero las maletas no. 

Llegar al sur de la isla de Lombok nos supone un par de horas de coche, desandando parte del camino que hicimos en coche desde el aeropuerto el día de nuestra llegada. Por el camino paramos en un par de playas (Tanjung Aan beach y Segara beach) en plan turista, que se baja del coche solo para hacer unas fotos. Además, hace mucho viento para bañarse, aunque las playas sean de infarto. Todos tenemos prisa por llegar al hotel (Hotel Amber Lombok Beach Resort).



Comemos por el camino, a poco más de media hora del hotel, y sobre las 3 p. m. ya llegamos. El hotel está a pie de playa, así que lo primero es dar un paseo. En seguida nos damos cuenta de que no vamos a bañarnos mucho en esta playa. Hay mucha corriente y las olas son de infarto. Aun así, no nos desanimamos. Las instalaciones del hotel están muy bien. Las habitaciones incluso tienen un pequeño jardincito. Nos vemos obligados a estar quietecitos, tomar el sol, pasear y comer. 


 

De hecho, nos aburrimos tanto que al día siguiente decidimos levantarnos para ver el amanecer. Y así, sin hacer nada en todo el día. Será nuestro último día en Indonesia. De Lombok volaremos a Singapur para pasar un par de días de turismo exprés. Nuestro próximo post será desde allí.