25 de junio de 2024

LA GRAN MURALLA: 16 AÑOS ESPERÁNDOTE

Primer día y jet lag superado con éxito. Aunque nos hemos despertado varias veces por la noche (algunos más que otros), dormimos las horas que tocan.

Toca madrugón: nos despertamos a las 06:00 am. Entra un solazo por las ventanas de cuidado. Parece que sea mediodía...

Se da una situación muy curiosa: en el mismo instante en que los amigos de David se dan las buenas noches por el grupo de whatsapp, éste ya da el saludo matutino.

Hoy es un día importante. MUY IMPORTANTE. Hoy Fani tiene que saldar una cuenta pendiente con China. Y es que han pasado quince años… Hoy toca visitar la GRAN MURALLA CHINA. ¿Lo conseguiremos?

Para asegurar el éxito, hemos decidido no correr riesgos y tenemos reservado a un conductor privado ( seguimos los consejos de una viajero bloguera que recomendaba la web ........ ).  Leo y no habla nada de inglés. Nos comunicamos con él por una aplicación del móvil. Llega más que puntual y nos pilla desayunando todavía. Es un desayuno “occidental”: tiene tostadas de pan bimbo, salchichas, huevos revueltos, ensalada y nuggets de patata y pollo. Una mezcla que se puede considerar nutritiva pero de mediterránea tiene muy poco.

Para explorar la Muralla China desde Beijing, se puede ir a diversos puntos. Los hay que están más cerca y otros más lejos. Después de estudiarlos detenidamente, Fani se decanta por ir a la zona de Mutianyu, situada 90 km al norte de Beijing. A priori ni está demasiado cerca (más turistas), ni demasiado lejos (más tiempo invertido en desplazamiento). Tardamos una hora y media en llegar; pillamos algo de tráfico de salida, pero no hay tanto como de entrada. El camino resulta muy entretenido; y es que, mientras en la primera parte flipamos con el caos y el bullicio de la gran ciudad de Beijing, en la segunda nos maravillamos con tramos de puro bosque, salpicados por pequeñas poblaciones. Aqui no se respetan mucho las señales; nuestro conductor se salta diversos semáforos en rojo, adelanta por el arcén y “pasa” de las líneas contínuas.  

Llegamos al enclave de Mutianyu a eso de las 09:15 hrs aproximadamente. Nos encontramos con la agradable sorpresa de que nuestro taxista ha conseguido con un colega suyo le compre las entradas por el camino. Nosotros le explicamos que hemos decidido subir con el telesilla y probar la experiencia de bajar de regreso con el tobogán. También se puede subir y bajar en telecabina, para los que tengan un poco de vértigo. Cada ticket sale por veinte euros ( incluye bus, telesilla y tobogán de bajada ). Intentamos comprarlos desde España, en la web oficial, pero solo puedes comprarlos con 10 días de antelación y la web funcionaba fatal  ). Gracias al conductor, nos saltamos las colas de taquilla y el autobús de subida, ya que nos cuela con el mismo taxi. Todo muy cómodo para nosotros.

Hace un solazo espectacular. Esta vez sí. Tenemos Muralla China!

La subida con el telesilla es como en cualquier estación de esquí. En un plis plas estamos en la muralla. Si no haces locuras no tienes por qué caerte.

Lo primero que nos sorprende al llegar a la muralla es que hay muy poca gente. Es día laborable y esta semana los niños todavía van al colegio en China. ¡Qué suerte que hemos tenido!

La Muralla es sencillamente espectacular. Lo más bestia son las vistas. Pero no sólo de la estructura en sí de la muralla, sino también del imponente paisaje montañoso que la rodea. La estructura de la muralla se repite todo el rato: un paseo de ronda con numerosas torres defensivas. La muralla resigue las laderas de las montañas, por lo que se puede decir que no tiene tramos planos: o subes o bajas. Y en ocasiones el paseo se ladea; ¡hasta marea en algún tramo! Las torres están muy bien porque allí nos podemos resguardar un rato del sol y corre algo de brisa por sus ventanales. A lo largo de nuestro “paseo”  los aprovechamos para ir descansado. Se puede hacer diversos recorridos. El nuestro abarca desde la Torre defensiva número 5 hasta la 14. No pudimos progresar más allá; después de más de 2 horas de caminata, nuestros peques se rebelan. ¡Hasta aquí hemos llegado! - nos dicen. ¡Sois unos maltratadores y se lo diremos a la yaya! ... .... ... Un poco de razón si tienen: toca desandar el mismo camino y estamos a más de 30º bajo un sol de justicia. La verdad es que el tramo que queda es infinito y la misma estructura se repite hasta el más allá. Decidimos hacerles caso y regresar. Fani está emocionadísima.






Quizá la mejor zona es la del paseo lateral que hay en la torre defensiva número 11. La gente pasa de largo y hacemos las mejores fotos. Volvemos al punto de partida tras más de 3 horas de intensa caminata. Suerte que le hemos hecho caso a David y hemos llevado agua de sobras y unos salvadores cacahuetes. De todos modos, hacia el final nos paramos en una terracita improvisada donde nos tomamos unos refrescos.

Cuando llegamos a la zona del tobogán nos encontramos con la única cola de la excursión. Nos lleva algo más de media hora llegar al tobogán. Nos sentimos como si estuviéramos haciendo cola en una atracción de Port Aventura. El descenso es muy guay y los niños se lo pasan genial. Lástima que con tanta gente y tanto vigilante, mucha velocidad no puedes coger. La espalda de Jordi resiste.

Una vez abajo nos reencontramos con nuestro taxista y aprovechamos para comer en el restaurante que hay cerca del parking. Comemos rápido y bastante bien. Ideal pues no queremos perder mucho tiempo si queremos aprovechar lo que queda de día. El viaje de vuelta en el taxi dura menos de lo previsto; apenas hora y cuarto. Nos plantamos en las Torres del Tambor y la Campana cuando apenas pasan 15 mins de las 16:00 hrs. Nos queda un poco más de una hora para hacer la visita. El suficiente para entrar en uno. Fani escoje la Torre del Tambor. Aquí nos despedimos de Leo y conseguimos pagarle. No resulta fácil pues aun no acabamos de estar familiarizados con el dichoso We Chat.

La visita de la Torre del Tambor es una pasada. Por un lado el edificio es imponente y está restaurado. Por otro lado, tras subir unos empinados escalones, disfrutas de unas vistas de la ciudad muy chulas; tienes los famosos tejados de los hutongs justo delante y los modernos edificios de la gran urbe al fondo. Tradición y modernidad en la misma foto . Finalmente destaca la sala del piso superior con sus 25 tambores, unos grandes y el resto más pequeños, que se tocaban para marcar los horas del día. A las 17:00 hrs aparecen unos percusionistas vestidos con ropas tradicionales y nos hacen una demostración sencillamente espectacular. Corta pero intensa. Un pasote. De salida aprovechamos para tomar unas fotos de la Torre de la Campana (está justo enfrente) desde la plaza central.



Se nos ocurre volver desde allí al hotel caminando. El recorrido parece corto en el mapa, pero pronto nos damos cuenta que aquí las distancias son enormes y al final tardamos cerca de una hora en hacerlo. Fani ya nos había avisado. Nos sirve para vivir el caos de la ciudad (especialmente de sus pasos de peatones) y para mezclarnos con su gente. Los niños aguantan estoicamente, pero están muy cerca de amotinarse. David lleva este último esfuerzo con una mezcla de careo y resignación. Laura acaba cantando con su padre, borrachos ambos de fatiga.


Descansamos un rato en la habitación y salimos a cenar. Esta vez entramos en un restaurante muy bonito que ya llamó la atención de Fani el día anterior. Resulta que es un japonés. Se llama Wiggly Jiggly´s y está situado en la avenida Dong Si Bei Dajie, a apenas 5 minutos caminando desde el hotel. Es todo un sorpresón. No sólo por el ambiente del local (con música occidental y decorado con gusto) sino por todo lo que comemos. Todo está riquísimo, especialmente el  caldo de los udones con ternera y los nuggets de pollo con rebozado crujiente y la carnecita bien tierna. No queda nada y no resulta nada desorbitado de precio.

Al final el día acaba con todos bien contentos (nada como tener la panza llena) y con Fani ya coronada en Murallas. ¡Al fin! Porque ya se sabe que no se puede ir por ahí, teniendo sueños sin perseguir!

24 de junio de 2024

EL PAÍS DE LOS DRAGONES PARTE II

Me vuelvo a China, y esta vez, no voy sola. Me traigo a mi familia. Siempre les he hablado de mi primera vez con Sandra Y Sebas. Me llevé un recuerdo inolvidable de ese viaje, lleno de divertidas anécdotas y algún que otro apuro. Fue en febrero del 2008, el año de las olimpiadas en Pekín, y coincidiendo con el fin de año chino.

Volamos a Pekín con China Air vía directa, lo cual es un superlujo. Siempre vamos con mucho tiempo al aeropuerto, pero a pesar de ello, no nos sobra ni un minuto para embarcar.  Me quedo sin mi último café previaje.

En Beijing nos espera un conductor de booking. Tras esperarnos más de 1,5h ( las colas del control de pasaportes son interminables ) se marcha y nos deja plantados, cosa que no sabríamos hasta más tarde, porque al llegar nos vamos con un señor que lleva un cartel con mi nombre y apellidos. Al llegar nos enteramos de que es el transfer que nos ha mandado el hotel ( había preguntado por el servicio por email y lo rechacé porque lo consideré un poco excesivo ). La broma nos sale un poco cara, porque claro, hay que volver a pagar por el transfer...en fin, primera confusión del viaje.

Llegamos sobre las 7am al hotel ( para nuestros cuerpos es la una de la madrugada ). Decidimos dormir un rato y salir más tarde a comer y a inspeccionar el barrio, cambiar dinero y conseguir una tarjeta SIM para el móvil. Estos pequeños trámites acaban costándonos casi toda la tarde. En el banco la chica que nos atiende inspecciona minuciosamente todos los billetes y mi pasaporte, igualito que el oso perezoso de la peli de zootrópolis. 

Cenamos en un restaurante cerca del hotel y acabamos rendidos. 

La organización del viaje ha sido complicada:

- Visado: en nuestro caso el viaje dura más de 15 días con lo que es obligatorio. No es que haya que hacer un master pero es bastante laborioso porque te piden mucha información - vuelos, itinerario, billetes de tren, además de datos personales de filiación, trabajo, etc- No es necesario llevar ninguna foto. 

Para poder pedir el visado: http://es.china-embassy.gov.cn/esp/lqyw/asuntosconsulares1/202401/t20240113_11223071.htm  <https://www.visaforchina.cn/#/guideNav/steps/step1> 

- Wechat para pagar, porque en muchos sitios no aceptan ni nuestras tarjetas VISA extrangeras ni dinero en efectivo. También para chatear ( es como WhatsApp ). 

- Didi: es como el Uber chino ( se puede acceder des de Wechat ). 

- Pre- reservas de tren en la web. Finalmente nos decidimos por China Train, por ser más barato que con Trip.com y por poderme comunicar con el servicio de atención al cliente vía Wechat.

- App de traducción de Microsoft ( Google puede no funcionar ) que permite hacer fotos de los caracteres chinos para traducirlos ). 

- Para excursiones guiadas Civitatis y para entradas Booking. Imprescindible comprar entrads por anticipado para La ciudad Prohibida en Pekín, los Guerreros de Terracota en Xian y La reserva de Pandas de Chengdú. 

. SIM +VPN para poder utilizar todas nuestras apps sin problema (o eso pensábamos ) 

22 de julio de 2023

AMBOSITRA Y ANTSIRABE Y TANA Y KENIA AIRLINES

19 a 22 de Julio del 2023

Inauguramos oficialmente el viaje de vuelta a casa. David y Laura están ya al límite y nosotros agotados de tanta intensidad. 

La vuelta  a Tana la hacemos en dos jornadas de unas 7h de coche: de Ranomafana a Antsirabe pasando por Ambositra y de Antsirabe a Antananarivo. Estos dos días transcurren sin contratiempos ( o como lo llamo yo, sin anécdotas ). Horas de coche viendo pasar paisajes de casas de ladrillos, terrazas de arroz y malgaches ajetreados en sus mercados y demás. 

Unos niños esperan en un mirador a que algún turista curioso se acerque y le haga una foto con un camaleón a cambio de algun ariari. Se me ocurre darles unas pastillas de jabón que confunden con caramelos. Una anécdota que contar.




Se nota que estamos en una zona más desarrollada, con más pueblos volcados a pie de carretera y más gente por todas partes. Más controles policiales ( hasta 6 en un mismo día ) y algunas obras para mejorar la carretera nacional. Las casas y aldeas o pueblos son muy diferentes a las que hemos visto el la costa oeste. Nos sentimos transportados al cuento de Los tres cerditos. Hemos pasado de casas de paja y ramas de árboles a casas de madera, y de casas de madera a casas de ladrillos. 

En Ambositra, centro de artesanía, paramos a comer en un hotel. Esta zona es más turística y nos cruzamos con más grupos que empiezan o acaban su ruta. En el hotel, un grupo de hombres y mujeres vestidos con trajes tradicionales bailan y cantan canciones malgaches. No les hacemos mucho caso, la verdad, pero agradecemos el esfuerzo y metemos algunos ariaris en el sombrero que tienen a sus pies.



Después de comer visitamos a un artesano que nos explica cómo trabajan la madera. David y Laura miran con curiosidad. Tras la demostración pasamos por una tienda más o menos grande, repleta de figuritas, cajas y demás, todo hecho de madera de diferentes tipos. Nos parece todo muy laborioso y no deja de sosprendernos que en lugares  tan remotos y con tan pocos recursos, el arte haya sabido encontrar un hueco.  

Llegamos a Antsirabe, al hotel Couleur Café y esta vez la chimenea de la habitación prende durante más rato y pasamos menos frío. Al día siguiente, pasamos por la oficina de Baba para despedirnos de él y darle las gracias por todo. Es un hombre emprendedor y esperamos que su agencia, que es una agencia local que compite con muchas otras extranjeras, continúe creciendo. Nos explica que en pocos días tendrán un nuevo presidente y espera que este invierta más en mejorar las infraestructuras del país. En mi mente se mezclan las imágenes de las pistas de arena, los boquetes en plan cráter de las carreteras y el ferry  que tuvimos que coger entre Manja y Morombe, con cuerdas que estiraban un puñado de hombres. El nuevo gobierno tendrá mucho trabajo, pienso. 

Tras 6h de viaje llegamos a Tana. 



Nuestra idea ( que era muy buena ) era comer en el Hotel donde nos alojamos para descansar más y dormir un poco antes de coger el vuelo de las 2:40h. Es el Hotel San Cristóbal,  a 5 min del aeropuerto. Pero no, comemos en ruta, porque Tana está más lejos de lo que recordábamos y llegamos al hotel de noche. Y es que ni el conductor ni Andry sabían donde está el hotel. 

Tras dar algunas vueltas ( muchas ) por Ivato, por sus concurridas calles y por su barrio Chino, y tras preguntar a varias personas, por fin llegamos al hotel. En qué estarían pensando ¿? A quién se le ocurre que el hotel pudiera estar immerso en las calles del barrio chino ¿? Y cómo hay un barrio chino aquí ¿? En la entrada al barrio dos estatuas de enormes leones protegen esa parte de la ciudad. El combo malgache- chino es muy curioso. Acabamos tardando una hora más de lo previsto en llegar al hotel. Una anécdota más.

En fin… menos mal que el hotel es una pasada. La habitación es espaciosa y la comida del restaurante muy buena. Dormimos dos horas. 

Nos esperan tres vuelos:

  • Tana- Nairobi
  • Nairobi- Londres
  • Londres- Barcelona

Cogemos el primer vuelo sin incidencias. Estábamos nerviosos porque teóricamente es el vuelo que nos habían retrasado del 20 al 23 y conseguimos cambiar al 21. 

En Nairobi cogemos el segundo vuelo. Cuando ya estamos dentro del avión,  y tras una espera de casi una hora nos dicen que por problemas técnicos y de seguridad debemos cambiar de avión. De avión ¿? Esto nos supone perder más tiempo. Aún así, subimos pensando en que si nos pegamos una carrera al llegar a Londres, podremos coger la conexión hasta Barcelona. Yo me imaginaba corriendo por el aeropuerto en plan Indiana Jones. Jordi está extrañamente tranquilo. Concienciados todos nos preparamos para salir del avión pitando y coger el último vuelo…pero no. En la puerta ya nos esperan dos agentes del staff de Kenia Airlines para decirnos que no llegamos al siguiente vuelo porque hay que cambiar de terminal y no da tiempo. Nos dan billetes para otro vuelo que saldrá al día siguiente por la mañana ( ni tan mal ) y nos trasladan a un hotel. Otra anécdota más.

El vuelo Londres- Barcelona también acaba saliendo 1h más tarde de lo previsto por problemas de comunicación con la torre. No sé si llamarlo una anécdota más o que alguien me ha hechado mal ojo.

Así que en lugar de llegar a casa el 20 por la noche, acabamos llegando el 22 por la tarde. David me dice mientras entramos al garaje: - mamá, gracias por conseguir traernos de vuelta a casa. :) Tengo que pensar qué significado oculto tiene esta frase. 

Las reflexiones sobre lo que ha supuesto este viaje para todos las estamos procesando todavía. Ha sido duro, pesado, intenso, chocante, emocionante e increible. Todo a la vez. Hemos tendio momentos de esos en los que te preguntas:  ¿ Qué hago yo aquí ? Y momentos en los que hemos sido conscientes de que nunca más volveremos a ver cosas tan espectaculares, cielos tan estrellados ni puestas de sol más intensas.

Una ballena ha pasado por debajo de nuestro barco. Hemos escalado rocas y montañas, hemos estado por encima de las nubes y hemos cruzado ríos. Hemos tenido que evitar que un lemur nos quitara la comida. Hemos dormido el la orilla de un río, tomado ron arropados por una fogata. Henos tenido una playa solo para nosotros, sin tenderetes ni restaurantes ni banderas rojas. Hemos pasado frío y calor. Hemos visto desiertos de rocas, selvas húmedas, cascadas, cuevas y baobas. Baobas de esos que conectan la tierra con el cielo. Y gente, gente que sonríe. 

Aquí enlazo nuestra ruta: https://www.polarsteps.com/fanimartinez/7709597-madagascarrrrrr

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


18 de julio de 2023

AVENTURAS EN LA SELVA DE RANOMAFANA

17 de Julio del 2023

Empieza nuestra aventura en la selva. Desayunamos impacientes. Café, leche con colacao, pan caliente con mantequilla, fruta, zumo y croissants. Brutal. Bajamos a recepción en plan turista cohibido, con los calcetines por encima de los pantalones. Al llegar al parque vemos que todos los turistas vamos con el mismo outfit, así que se nos pasa la tontería. Jordi es el único que va con calcetines cortos ( falta de previsión ). Esta vez Andry no nos acompaña. Vamos Joseph, nosotros y el ojeador ( el tipo que encuentra las cosas ). Antes de empezar la ruta, en la oficina del parque nos explican un par de cosas sobre el parque y la mujer que descubrió a la especie Golden Bamboo Lemur. Las fotos del descubrimiento y de su equipo son de película. 

Por fin nos adentramos en el parque. La ruta larga se llama Ruta Valohoaka. La ruta es exigente. Pasamos en 600m de altitud a 1500. Joseph, que parece un hombre práctico, la divide en tres partes ( yo los defino más como objetivos ):

- Llegar hasta el mirador.

- Llegar hasta la cascada.

- Llegar hasta el pueblo de Ranomafana ( y no morir en el intento ). 

Lo primero parece fácil. Nada más entrar al parque nos señalan es una hoja en un árbol. Nada especial, la verdad, aunque cuando vemos que se mueve y tiene cabeza, patas y cola nos flipamos. A mi tardan en convencerme que es de verdad. Es un reptil. 




Cruzamos un puente y tras un rato de senda más o menos marcada, nos adentramos en el espesor de la selva en busca de lemures. Ya estoy en modo bichos no me piquéis. Joseph nos va explicando cosas sobre las plantas, los árboles, las flores... de repente lo vemos; es un Golden Bamboo Lemur. Durante nuestra persecución nos encontramos con el grupo de franceses con los que nos hemos ido encontrando des de Tsingy. Las risas son tremendas. Creo que me los voy a llevar a casa. 
De entrada nos da la sensación de que no svamos a perder, de que caminamos entre los árboles y lianas de forma errática, pero no. Joseph sabe cómo recuperar el sendero... de repente lo vemos, es un Blak and White Rufo Lemur. Es endémico del parque. Joseph nos explica que son superdifíciles de ver. ¡ Qué suerte ! Es precioso. Laura dice que es como un peluchón y que dan ganas de achucarlo. 


Golden Bamboo Lemur


Laura la exploradora

Blak and White Rufo Lemur

Tardamos en llegar al mirador 4h. Las vistas de la selva son impresionantes pero estamos tan cansados que nos concentramos más en comernos los bocadillos de tortilla, los plátanos y los cacahuetes. 









Es increíble la cantidad de colores que hay. 
Cumplido el primer objetivo, vamos a por el segundo, llegar a la cascada. Ahora toca bajar, lo cual nos acaba resultando más difícil y pesado. Joseph nos explica qué significan unas piedras que encontramos cubiertas de musgo. Son para los recordar a los ancentros y a las almas de sus antepasados, que ya existían mucho antes de que el Parque fuera descubierto por los franceses. 


Pasamos por un segundo puente y salimos del espesor de la selva. Ante nosotros se abre un paisaje de plataneros y escalones que bajan hasta lo que parece el infinito. Tardamos casi 2h más porrrrr fin y llegamos a la cascada. 











Descansamos un poco y vamos a por la tercera parte: llegar al pueblo. Esta parte es bastante más llana y abierta. Nos vamos cruzando con locales que transportan kilos plátanos, cebús que rumian tranquilamente ajenos a nuestra presencia, niños ( hay siempre, en todas partes )...unos 40 min más 

Laura en plan: qué tardones sois !!!!


Viendo un bicho


Finalmente llegamos al pueblo. 8h. Antes de llegar al hotel pasamos por un mercado y no perdemos la oportunidad de comprar galletas de coco, unas bolitas de yuca y plátano y chips de plátano. 
Pasamos por delante de las piscinas de aguas termales el pueblo. Están llenas de gente. Y al lado hay un campo de fútbol y basquet donde juegan un pilón de niños. 

Estamos  muy cansados, así que cambiamos de planes y para mañana, en lugar de volver al parque a hacer más de lo mismo en menos tiempo, nos iremos a visitar una pequeña plantación de vainilla que hay por aquí cerca. No vamos machacar tanto a los niños porque llebamos una semana de treks intensos y auqnue han aguantado genial no queremos que nos odien para siempre. 








Descansamos un poco en la habitación y para recuperarnos del día nos ponemos el bañador y vamos a los baños termales del hotel. Bueno, más que baños, es como una pequeña piscina de agua a unos 25º. Nos sienta genial. Mañana repetiremos. 
Cenamos calamares con legumbres ( espaguetis los niños ) y vemos el penúltimo capítulo de la segunda temporada de Stranger Things y a descansar.

18 de Julio del 2023 

La noche ha sido algo movidita. David no se ha encontrado bien y ha tenido fiebre de hasta 38.9º. Hemos quedado con Joseph a las 11h para que nos acompañe a la plantación de vainilla y llueve a cántaros. Parece que vamos a tener que quedarnos en el hotel pero a medida que se acerca la hora, David mejora y la lluvia afloja. Como la plantación está cerca del hotel decidimos salir. Siempre podemos dar la vuelta cuando queramos. 

La visita nos resulta fascinante. No se trata de una turistada más. Emili, el responsable de la plantación, nos cuenta cómo y cuándo se cultiva la vainilla Resulta un proceso muy laborioso. Lo que más nos impresiona es que ahí donde lo ves, este hombre ha conseguido reinventarse tras la pandemia. Enseña a otros a cultivar la vainilla, los colegios consideran la plantación una visita cultural y tiene a 18 hombres contratados para que lo ayuden. Nos explica con pasión cómo ha tirado este proyecto adelante y habla inglés a la perfección, lo cual no debe ser fácil teninedo en cuenta el desarrollo del país en general. 

No esperes una gran tienda al salir de la plantación. Sólo una mesa con bolsitas de vainilla y otras especias por si quieres comprar, a muy buen precio. 

Al final de la visita, nos soprende con la imagen de un enorme camaleón que vive en la plantación. Es la especie más grande de camaleón que existe y existe en Madagascar. Al principio pensamos que se trata de una broma y que es un muñeco de plástico... hasta que vemos cómo se mueve. 

Le deseamos suerte. Es un gran ejemplo de perseverancia, inteligencia, fuerza y dignidad. 



Tras la visita volvemos al hotel a comer, descansar e ir al balneario ( más bien piscinita pequeña ). Como ya no llueve nos escapamos a dar una pequeña vuelta por el pueblo de Ranomafana. A pesar de ser nuestros últimas días del viaje, continúa impresionándonos todo lo que nos rodea. Estamos en xoc.