5 de julio de 2026

LAS CASCADAS DEL NORTE

Hoy nos toca explorar el norte de Lombok. Nuestro guía nos recoge y la primera parada la hacemos en un pequeño mercado local, ¿pequeño? Los pasillos son estrechos y están abarrotados, pero queda espacio para que pasen motos cargadas hasta los topes. Nos parece todo muy caótico, pero seguro que ellos piensan que es lo más.







La segunda parada la hacemos en el parque Sendang Gile y Tiu Kelep Waterfall, en Senaru, al norte de Lombok. Se trata de un parque que alberga, entre otras, un par de cascadas. SE puede incluso hacer una ruta circular de tres días para recorrer todo el parque. Nosotros nos decidimos por el paseo (todos tranquilos). Tardamos casi 1 h en llegar desde el mercado.

Empezamos desde un hotel que tiene un mirador desde donde puedes ver la primera cascada a lo lejos (Sensang Gile). Luego toca caminar por el bosque, que está lleno de ruiditos y cosas que se mueven entre los árboles (son monos que esperan a ver si sacas algo de comida). El bosque es superfrondoso, lleno de diferentes tipos de árboles y helechos. Se las han apañado para medio arreglar un camino (como una senda) para facilitar el acceso y en algunos tramos hay escaleras. Incluso han desviado a través de un canal parte del agua del río para organizar una turistada más: bajar por el canal con donuts de goma. 


En el tramo final, antes de llegar a la segunda cascada (Tiu Kelep), tenemos que pasar por el río. El agua está fría (cosa que se agradece). La ruta para visitar las dos cascadas acaba durando casi una hora y media.

Nos hacemos las fotitos de rigor sin disfrutar demasiado del sitio; hay que hacer el mismo recorrido a la inversa para volver y ya estamos algo cansados. David no se encuentra bien desde hace rato.

La comida la hacemos en el restaurante desde el que hemos salido, que además tiene piscina. Tras la comida, decidimos cancelar los planes de la tarde (visitar la mezquita y una casa tradicional indonesia) porque nos queda más de una hora y media de coche para volver y, como David está fino, no podemos pedirle más. De hecho, duerme todo el camino de vuelta, lo que es raro en él.

Acabamos llegando sobre las 15:30 h y pasamos la tarde en la piscina del hotel sin perdonar nuestro momento café-puesta de sol (sí, le he puesto nombre). 



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