9 de julio de 2026

GILI AIR DÍA 2

¡Vaya días de ensueño que hemos pasado en la isla! Con toda la calma del mundo hemos pasado un par de días de auténtico relax a nuestro aire. Exploramos la isla por partes sin volvernos locos.  

Nos despertamos con la compañía de los simpáticos y regordetes gatos del hotel que se pasean libremente (llegando en ocasiones a entrar en las habitaciones) y buscando nuestras carantoñas. El desayuno está superbién: personalizado y completo, te puedes pedir crepe de chocolate, aquí hay leche de sobras y el yogur con fruta y topping de muesli está de cine.

Las dos mañanas decidimos instalarnos en la zona de hamacas y sombrillas de un par de restaurantes en la que se considera la mejor zona de snorkel de la isla, en la costa noreste. Hay muchos puestos donde alquilar el equipo (25000 rupias cada pieza que pidas), así que no hay excusas. La zona es realmente espectacular, aunque hay que adentrarse bastante y pasar la primera zona de algas y coral (a Laura le cuesta un poco y David vuelve a “pasar”). La primera mañana disfrutaremos viendo un montón de peces tropicales. La segunda, se nos aparece una tortuga “de sopetón” y nadamos un rato con ella. ¡Vaya momentazo! Un par de peces “limpiadores” nadan por debajo de ella. La perdemos cuando se adentra en alta mar. En esta zona hay pocas embarcaciones de snorkel; aun así, no hay que perderlas de vista para evitar “accidentes”. Los papis disfrutamos mucho del snorkel en Gili Air. De lujo y sin necesidad de barco ni de hacer submarinismo: tanto el coral como los peces (¡y las tortugas!) están allí mismo, al alcance de cualquiera.


La oferta de restaurantes es muy variada y hay para todos los gustos. Pensando en los peques, hacemos comidas más europeas con pasta y pizza. Del último día destaca la cena en el restaurante Mama's Pizza, lleno hasta los topes y con pizzas en horno de leña excelentes. Conseguimos una mesa y cenamos de lujo. Llama la atención cómo se llega a concentrar la gente (turistas en su gran mayoría) en ciertos restaurantes para luego dejar zonas “desérticas”, especialmente en el norte.

Disfrutamos de un par más de zonas de puesta de sol. La mejor en la zona sudoeste, sentados en unos cómodos sofás, a pie de playa. Pedimos un par de cócteles y disfrutamos del momento con música en directo. Una turista australiana que no calla ni debajo del agua nos da conversación un rato.



Una de las experiencias más divertidas la vive Fani con Laura con un renting de una scooter 24 h (250000 rupias, que equivalen a unos 12.50 euros). Laura, tras insistir mucho, se ha salido con la suya. Se dan varios paseos por la isla; en el último, con David y todo (3 en la misma moto). A Jordi le tocará caminar por el centro de la isla, con calles ya asfaltadas y más tranquilas que las de la periferia. Las casas locales no tienen desperdicio.


La piscina del hotel y el aire acondicionado de la habitación ayudan a reponer fuerzas. Y de la heladería cerca del hotel ya hemos hablado: ¡no vamos a perdonar ninguna bola!





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