28 de julio de 2017

CAOS EN KANDY: SIÉNTENSE POR FAVOR


Salimos a las 09:00 de nuestro hotel en Sigiriya. Toca viaje por carretera hasta Kandy: está previsto que lleguemos después de comer a las afueras de la ciudad para poder dejar las maletas en el hotel y realizar las visitas por la tarde. La primera parte del trayecto no presenta anomalía alguna; carretera con escaso arcén y 2 carriles ( uno para cada sentido de la marcha ) y tu carril atestado de tuc tucs, motocicletas y camiones que Dhanu va sorteando con calma. Por la ventana vemos como el paisaje va cambiando: el camino empieza a hacerse empinado y empezamos a ver montañas cubiertas por un tupido manto de árboles a lado y lado. Cuando nos queda una horita para llegar a Kandy y tras pasar por la ciudad de Matale, empezamos a encontrar los primeros atascos. La verdad es que se puede decir que hasta ahora habíamos tenido bastante suerte. Como Laura suele quedarse dormida el único que se impacienta es David.

Por el camino hacemos 2 paradas técnicas que lo hacen todo más llevadero: a mitad de recorrido visitamos un Jardín de Especias: allí nos atiende un señor que habla castellano y chapurrea el catalán ( lo cual no deja de ser un pequeño respiro pues nos pasamos el día traduciendo ). Vemos que este tipo de jardines son bastantes típicos en la región pues pasado éste nos encontramos algunos más por el camino. La parada es consecuencia de viajar de forma organizada aunque nos viene bien para estirar las piernas sin perder mucho tiempo y no negaremos que sentimos cierta curiosidad. La visita guiada es como ir a una herboristería pero en lugar de un local en medio de un jardín. Tienen todo tipo de árboles y plantas con múltiples propiedades: culinarias, medicinales y/o estéticas. Durante el pequeño recorrido nos dan todo tipo de explicaciones y nos hacen pequeñas demostraciones tanto gustativas como aplicación de cremas o hasta masajes faciales. 




Después llega el primer SIÉNTENSE, POR FAVOR del día: nos llevan a una mesa llena de productos para acabarnos de enseñar toda su línea de productos ( te sirve para hacerte una idea de cómo comercializan lo cultivado ). Allí sentados, mientras nos sueltan el rollo, nos ofrecen bebida ( té para los adultos y una excelente taza de chocolate para los niños ) y nos hacen un masaje: a Fani en las piernas y a Jordi en la espalda. Después, como es de esperar ( como pasa en todos los lugares del mundo ) te hacen entrar en la tienda. Hacemos un poco de gasto: perfume de rosas, bálsamo de jengibre y crema corporal. Imposible resistirse: está un poco más barato que en España y todo es natural.


La segunda parada es en un restaurante de un pequeño centro comercial a las afueras de Kandy donde comemos bastante bien. En las plantas inferiores hay un par de tiendas de ropa pero esta vez ni entramos.

Entonces encaramos la recta final de nuestro viaje en la furgoneta y resulta ser la peor: el tráfico en el interior de la ciudad es muy denso y avanzamos muy despacito. Aquí viene el segundo SIÉNTENSE, POR FAVOR del día. ¡A ser pacientes! No negaré que en nuestro país también son frecuentes las retenciones de tráfico en las entradas y salidas de las grandes urbes pero lo que nos llama la atención es el caos reinante. Por poner un ejemplo: aquí no existen los semáforos. Se puede decir que casi no hay señales de tráfico ( ¿un ceda el paso? ¿Qué es eso? ). Los coches te vienen por todos los lados. A las motos, tuc tucs y camiones tienes que añadir autobuses. De vez en cuando te encuentras algún paso de cebra: cuando hay algún peatón nadie se para ( no debe ser obligado ); o hay muchos en la acera y se meten de golpe o de vez en cuando algún conductor se para ( muchas veces obligado por el denso tráfico ) y entonces empieza a pasar alzando el brazo para indicar al resto de conductores que van por los demás carriles que se detengan. ¡ Por no hablar de las rotonas ! Aquí no os puedo decir quien tiene la prioridad: no consigo entenderlo. Te entran por la derecha, por la izquierda y, de vez en cuando, cuando vas a acceder a tu carril éste está ocupado por vehículos que van en dirección contraria. De vez en cuando encuentras policías regulando algo el tráfico pero imaginaos como está la cosa que he llegado a ver hasta 3 policías para regular una única rotonda. Es difícil traducir a papel la experiencia ( nos recuerda Lima pero aquella ciudad era enorme en comparación ): lo puedo resumir en que para conducir por determinados lugares de Sri Lanka hay que tener mucha destreza pues muchas veces lo que marca la diferencia es du destreza para asomar el morro sin colisionar y así ganar la posición. Es muy difícil que te dejen pasar y se aplica la ley del más fuerte ( o mejor dicho, del vehículo más pesado o grande ). A parte del hecho de que se conduce al revés de nuestro país ( por la izquierda pero con el volante en la derecha ), por estos motivos no recomendaríamos a nadie alquilar un vehículo. Por cierto, una aclaración: aquí no hay taxistas ( si necesitas que te lleven tendrñás que coger un tuc tuc ).

Pasadas las 15:00 llegamos a nuestro alojamiento: el hotel Queens, junto al lago cuyos principales reclamos son la atmósfera y la ubicación. Estás a un corto paseo a pie del Templo del diente de Buda y la verdad es que es precioso. Cuenta con un vestíbulo enorme, suelos de madera (tanto en los pasillos como en las propias habitaciones ). Está todo chapado a la antigua y es como si te alojaras en el interior de un lujoso edificio colonial. En la recepción nos atiende un simpático recepcionista que nos explica que está estudiando castellano y que nos pide traducción de algunas expresiones típica. En este país es típico que en el momento de hace el check in te hagan sentar mientras esperas un pequeño refrigerio y te entreguen las llaves de la habitación. Nuestro simpático recepcionista nos indica que nos sentemos pero antes nos hace una insólita petición: nos pide que escribamos en una hoja de papel la expresión traducida. Y no nos hacemos de rogar: SIÉNTENSE, POR FAVOR.

Por la tarde nos vamos a visitar el Templo del Diente de Buda o Sri Maligawa. No os creáis que es entrar en el templito y ya está. Es un complejo lleno de edificios, que abarca una gran superficie y hay gente por todas partes ( y no sólo turistas: hay un montón de feligreses que llegan para rezar ). Entramos por el acceso que hay justo delante del hotel Queens ( sólo tenemos que cruzar la calle ). Nota importante: tienes que llevar pantalón largo y los hombros tapados para poder pasar el control de acceso aunque inicialmente sólo te sirva para llegar al enorme patio interior. Vemos diversas estatuas, banderas budistas a lado y lado del paseo y, en la lejanía, algún elefante que ha llegado para el festival del Esala Perahera que se inicia mañana.



Tras recorrer todo el patio llegamos a la entrada del templo principal, el Vahahitina Maligawa. Tienes que pasar por taquilla y descalzarte. Es un edificio rectangular de 2 pisos con un tejado dorado precioso. El templo es el más importante de todo el país pues alberga en su interior la reliquia budista más importante de Sri Lanka: el Diente de Buda. Este diente al parecer fue sustraída de la pila funeraria de Buda en el año 483 a.C. e introducido en Sri Lanka en el siglo IV d.C. oculto en el interior del pelo de una princesa. La historia del diente es muy larga de explicar y resulta toda una odisea. Era símbolo de soberanía y se creía que aquel que lo custodiara tenía el derecho de gobernar la isla. Para que os hagáis una idea de la importancia del lugar os diremos que los budistas ceilandeses creen que, como mínimo una vez en la vida, deben completar una peregrinación hasta el templo pues rezar aquí mejora enormemente su destino kármico. 




Dentro vemos más feligreses que turistas. Sobretodo se concentran en la segunda planta justo delante de la puerta donde se halla custodiado el diente dentro de un relicario de oro en forma de dagoba. La sala sólo se abre un par de veces al día para la ofrenda u oración ( puja ) y Dhanu nos explica que entonces se forman largas colas. El diente no se llega a ver en ningún momento; de hecho existen dudas de que el verdadero – si es que existe – éste realmente aquí. Durante la procesión del Esala Perahera se pasea el relicario encima de un elefante pero todo el mundo sabe que el diente no llega a salir nunca del templo.  Dhanu nos explica que en el año 1998 hubo un atentado terrorista con coche bomba justo en la puerta principal donde parte de la estructura de la pared anterior resultó dañada y fallecieron más de 70 personas. Terrible.

Detrás del templo principal o santuario hay un segundo edificio más nuevo, el Alut Maligawa. Es una capilla donde te encuentras una decena de budas sedentes todos donados por otros países. En las paredes laterales, a lado y lado, te encuentras con más de 20 cuadros que relatan de forma resumida la historia del diente sagrado de Buda. En el fondo de la capilla nos encontramos una zona acordonada donde unos hombres se encargan de preparar los trajes de los elefantes para el festival del Esala Perahera. Aprovechamos para preguntarle a Dhanu porque no veos mujeres: nos explica que tienen vetado participar en el festival.


Salimos por otro patio hacia el norte y exploramos otra zona cerrada ( sólo accesible entrando por el Templo del Diente Sagrado ). Visitamos la Sala de Audiencias: un patio de columnas al aire libre precioso. Al lado visitamos el Salón del elefante Maligawa Raja que murió en 1988; se rinde homenaje mediante una exposición de cuadros y de vestidos ( también hay restos embalsamados ) a uno de los elefantes más famosos que llegó a participar durante más de 50 años en el festival del Esala Perahera portando la reliquia del Diente de Buda. No hay tiempo para más pues tenemos que irnos. Aunque hemos tenido tiempo de verlo todo nos vamos con la sensación de que hemos ido algo deprisa víctimas del horario algo apretado.



En efecto a las 17:30 horas tenemos entradas para poder asistir a un espectáculo de danza. Son muy famosos en Kandy y se puede decir que es recomendable asistir a uno al menos. Nosotros asistimos a uno en el escenario Mahanuwara YMBA: hay 3 locales en Kandy y quizá éste es el más discreto ( eso dice la Lonely Planet ) pero el nivel de danza está a la altura de los otros teatros y encontramos menos gente. Asistimos a 10 números de baile y percusionismo dentro del teatro. Participan mujeres, el vestuario es imponente, hay acrobacias chulas y los percusionistas molan. Hay un número final que se hace en el exterior con fuego a modo de colofón.






Después volvemos al hotel. Por la noche mientras intentamos dormir  nos sorprenden unos cánticos que invitan a la oración en el templo cuyo volumen va variando aunque sin cesar en ningún momento. Dhanu nos explica al día siguiente que es algo excepcional pues es la noche previa al inicio del festival del Esala Perahera. Los niños ni se enteran y duermen como lirones.

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