21 de julio de 2017

UNA COLECCIÓN DE ARTE

GRAN BUDA DE AUKANA Y TEMPLO REAL DE DAMBULLA 

Nos despedimos del Hotel Palm Garden Village, donde hemos estado de lujo. Las habitaciones se disponen en forma de bungalows a la largo de un jardín lleno de árboles. La recepción es un edificio colonial con techos altos y grandes columnas. Llama la atención que el espacio no está nada aprovechado. En la recepción apenas hay un par de muebles. Está casi bacía. No olvidemos que en realidad estamos en una isla donde el turismo todavía está desarrollándose.
A pesar de tener wifi solo en las zonas comunes y en general de no muy buena calidad, hemos conseguido publicar alguna cosa. Lo que más nos ha gustado de este hotel es la piscina, con una zona perfecta para los peques. Lo que menos, los monos. Los hay por todas partes y son revoltosos e incluso agresivos. No podíamos dejar ropa ni las zapatillas en la terracita del bungalow porque se lo llevan para jugar. En general, la experiencia nos ha gustado y repetiríamos.

Hotel Palm Garden Village

Una hora y media de coche y nos plantamos frente a la espectacular estatua del buda de Aukana, de 12m de alto. Está literalmente esculpido en la piedra.


Comemos como de costumbre, en un restaurante con un buffet por el camino y una hora después llegamos a Dambulla, hacia las dos de la tarde, con un sol de justicia. Des de la furgoneta vemos el mercado al por mayor más grande de Sri Lanka, abierto las 24h, donde todos los comerciantes vienen a buscar la mercancía para sus negocios.
Llegamos al Templo Real de las cuevas de Dambulla.
De nuevo, nos esperan unos escalones en una ladera de roca que ascienden a través de un paisaje verde esmeralda. Las vistas nos impresionan. En esta ocasión, Laura quiere subir sola todos los escalones. Dice que es mayor y que ella sabe… a ver cuánto dura.



Al menos, esta vez, podemos quitarnos las zapatillas cuando ya estamos en la entrada, lo cual se agradece. Es un lugar de culto, un lugar sagrado.



El Templo consta de 5 cuevas de diferentes épocas. Curiosamente la menos antigua es la menos conservada. Dhanu nos explica que es porque las técnicas de restauración, han pasado por unas pocas familias de generación en generación hasta perderse por completo.  Contiene más de 150 esculturas y pinturas de buda impresionantes. Es una colección de arte religioso de más de 2000 años, que los diferentes reyes de la época han ido completando hasta el siglo XX. Uno de los reyes hizo que las cuevas se doraran, haciendo que el lugar fuera conocido con el sobrenombre de Ran Giri (cueva dorada). La coherencia visual impresiona. Dhanu nos explica con tono solemne la historia de cada una de las cuevas. Las fotos para nada expresan lo impresionante que es este lugar. 









Los peques están más interesados en saltar por las rocas que en ver las cuevas, así que nos turnamos para poder verlas y hacer fotos. No dejan que en las fotos salgan personas, sólo puedes fotografiar las estatuas y pinturas, así que nada de selfies. Esta vez no pasamos tanta calor. El templo se sitúa a 160m de altura y nos regala una brisa agradable.

Nos marchamos satisfechos, impresionados, impactados.

Ruta de nuevo. Las carreteras son tortuosas y polvorientas, están mal asfaltadas y tiene un carril en general. Los adelantamientos son de vértigo. Me explico: como norma general, cuando adelantas un coche esperas que el carril contrario no esté ocupado. Aquí, si lo que hay en el carril contrario ocupa menos que lo que ocupas tú con tu vehículo, adelantas igual, de manera que podemos coincidir todos en el mismo momento, en el mismo espacio. Ya me estoy empezando a acostubrar, aunque al principio era una tortura.

Nos alojamos en al Hotel Amaya Lake. Y efectivamente, como indica su nombre, tiene un lago!! Aquí estaremos sólo una noche. Por supuesto toca premio para los peques; piscina y paseo a orillas del lago. En el hotel organizan salidas para avistar pájaros ( dentro de las instalaciones del mismo hotel ), pero no tenemos tiempo. Las habitaciones son también bungalows que salpican los jardines, meticulosamente cuidados. Nuestro bungalow está justo al lado de un cultivo de espinacas. Imposible perderse. La conexión wifi es genial ( en todo el recinto ).








20 de julio de 2017

DE WILPATTU A MIHINTALE

Hoy toca madrugón de los de verdad. Hemos quedado con nuestro guía a las 5 de la mañana para ir a Wilpattu. Nos levantamos a las 4.30. David se despierta sin problemas pero Laura sigue profundamente dormida, así que la cargamos  hasta el hall del hotel. Como no hay luces en el inmerso jardín que separa nuestro bungalow de la recepción del hotel, y teniendo en cuenta que aquí hay monos, lagartos, murciélagos, ardillas, y insectos del tamaño de una nuez, decidimos ir bien pegaditos alos niños, linterna en mano. Al llegar a la recepción, tampoco hay luz. Las sombras de las columnas se proyectan en los  altos techos. Todo es misterioso y emocionante a la vez, especialmente para David, que vive el momento a lo Indiana Jones.  Pensamos que seguramente, han cortado la luz en todo el recinto. 

El chico de recepción nos entrega nuestros desayunos. Nuestro guía saca la luz del teléfono. De repente,aparece otro chico, que se va a un rincón y...ui, enciende la luz.  A las 6h ya estamos en la entrada del parque. No se puede visitar sin guía- conductor. Necesitas contratar un jeep (hay varias compañias ) para entrar. En los alrededores del parque hay hoteles que ofrecen dichas excursiones y por internet hay también varias compañías. Los jeeps pueden ser pueden ser privados o compartidos. 




La aventura dura casi 4 horas y incluye parar para desayunar a los pies de un lago. Durante las primeras horas vemos un sinfín de animales. Desde los más pequeños y coloridos pájaros hasta el enorme e imponente de los animales, el elefante. Vemos monos, cocodrilos, jabalíes, ciervos, pavos reales, un lagarto, e incluso un oso! Lo más espectacular, sin duda alguna, es para mi, el elefante.
Lo más impresionante es poder ver a los animales en su hábitat, sin colores, montajes ni florituras. De echo vemos la escena de unos zorros intentando dar caza a un ciervo, fallida. El ciervo corre más. 


A la hora del desayuno, unos divertidos monos nos observan alborotados. Uno de ellos salta de forma rápida e inesperada al lado de Laura, abre la caja del almuerzo y nos roba una manzana roja, que se lleva a la boca para darle un mordisco. Laura ni se inmuta, yo pego un grito y David se queda boquiabierto. A los pocos segundos nos da a todos un ataque de risa. A la vuelta, a pesar de los baches, los peques se quedan dormidos. Tenemos que admitir que al principio pensamos que madrugar tanto era un poco exagerado, teniendo en cuenta que hay tours a media mañana y por la tarde. Al irnos constatamos que durante la última hora del tour, ya no vemos ningún otro animal. El guía nos explica que por el calor ya es más difícil. Nos consta que al atardecer también es un buen momento para visitar el parque de Wilpattu, el más grande de Sri Lanka. Es el que está más al norte, quizás por eso, todavía no es el más visitado. Las huellas de la guerra civil, que acabó tan solo hace unos años (en el 2009 ) todavía no se han borrado.

A las 11h ya estamos en el hotel. Nos merecemos un poco de piscina, una buena comida y una siesta corta, antes de emprender de nuevo la marcha. Por la tarde nos vamos a Mihintale, la cuna de la llegada del budismo a Sri Lanka. Sus 1840 escalones, no nos impiden disfrutar del final del camino; un buda en posición de teaching, una hermosa pagoda blanca y la escarpada roca donde Mahinda puso a prueba al rey Tissa, antes de combertirlo al budismo.









Además de unas vistas impresionantes al atardecer. Subir la roca no es para personas vertiginosas. El suelo patina y solo una barandilla sirve de protección, así que los niños no suben y esperan pacientes con Jordi, mientras ven a una mamá mono transportar agarrada como una garrapata en la barriga a su cría. Sólo por eso ya ha valido la pena el esfuerzo.
Tengo que decir, que la mitad de los escalones nos los ahorramos, ya que Danu nos sube con la furgoneta hasta un parking que hay a mitad de camino. Aún así, los niños se portan como unos campeones ( se sube descalzo )

Volvemos al hotel, derrotados, pero emocionados porque ha sido genial.
La cena, esta noche, no es de buffet como las anteriores, porque quedamos pocos huéspedes en el hotel. Escoger el menú nos parece peligroso y picante, muy picante. Aún así, nos sorprenden con un delicioso pescado con verduras y patatas fritas que los niños devoran entusiasmados, con ketchup. 

19 de julio de 2017

ANURADHAPURA: DE RUINA EN RUINA Y VISITO PORQUE ME TOCA

Después de desayunar en el hotel nos dirigimos a Anuradhapura. Danushka, nuestro conductor, también es guía, así que nos explica historias muy interesantes sobre la ciudad, sus ruinas y la llegada del budismo a Sri Lanka. Se trata de uno de los complejos arqueológicos más interesantes del sur de Asia. Más allá de explicar a lo Wikipedia lo que es, queremos resaltar:

-        Se considera un lugar sagrado, por lo que debemos entrar descalzos y llevar tapados hombros y piernas. Además, no puedes llevar gorra. Prepárate para el calor. El suelo quema ( no para ellos, no sabemos por qué ) así que no está de más llevar calcetines ( sobre todo por los peques ). Tampoco dejan que te hagas fotos dándole la espalda a buda.
-    Los ceilandeses budistas vienen aquí a traer ofrendas y orar sus pregarias. Se recomienda silencio. Muchos van vestidos de blanco, color que se considera sagrado, lo que le confiere a la visita una sensación de paz que no podemos explicar.
-        El complejo es enorme. Se puede ir en tuc-tuc, bicicleta o caminando. Como vamos con guía-conductor, vamos directos a lo que se considera más importante, ganamos tiempo y además, ahorramos energías ya que recorremos muchos tramos en el coche. Lo de ir en bici, a pleno sol, con el calor que hace, no lo vemos claro... Teóricamente se podrían tardar hasta tres días en verlo todo. Nosotros estamos unas 8 horas ( incluyendo 1,5h de la comida )

No vamos a juzgar lo que significa. Nos consideramos más bien ateos, pero la verdad es que este lugar, el olor a incienso, las impresionantes pagodas o estupas, templos, colores, relieves te transportan a otra época.

Empezamos visitando unos yacimientos en el Sur:
1. Vessagiriya: en esta zona encontramos unas cuevas donde vivieron los primeros monjes budistas que llegaron a Sri Lanka. Son muy antiguas.


2. Isumuniya Vihara: un complejo arquitectónico precioso excavado en la roca que data del reinado de Devanampiya Tissa (247-207 a.C.). Como todos los templos budistas consta de 3 partes: un árbol sagrado o Bodhi, un edificio central donde encuentras estatuas de Buda y una pagoda o estupa donde se guardan reliquias. El templo es muy chulo con un precioso estanque con lotos enfrente. En su interior hay una exposición pequeñita de esculturas muy bien conservadas de Dwarfs o enanos (se colocan en las fachadas de las casas y confieren protección) y la de los "amantes" (muy famosa). También nos encontramos con nuestro primer Buda reclinado: estatua habitualmente de tamaño gigantesco en posición estirada. Nos explican que te tienes que fijar en sus pies; si los 5 dedos están alineados es que está dormido. Por el contrario, si los 5 superiores están retrasados es que está meditando. Puedes subir a lo alto del templo; vale la pena pues las vistas son muy bonitas.




La visita prosigue visitando el complejo de Mahavihara. Aquí la cosa se pone chunga: son cerca de las 11:00 am y el calor es sofocante. Llevamos agua pero Laura no quiere caminar (toca ir a caballito) y hay poca sombra.
3. Sri Maha Bodhi: el árbol Bodhi sagrado de Anuradhapura; el árbol certificado historicamente como el más antiguo del mundo. El árbol está celosamente resguardado tras unos muros y unos ganchos dorados anclan y protegen las ramas más antiguas. A su alrededor no paras de ver gente vestida de blanco por todas partes que acude en masa a hacer ofrendas; hay muchas embarazadas y mujeres con sus recién nacidos orando. Nos llama la atención que hombres y mujeres rezan en grupos separados y las ofrendas consisten en flores y comida. En un recinto interior que está junto al árbol unos monjes budistas los recogen.
4. Palacio de Bronce: ruinas de un enorme palacio de nueve plantas que podía acoger a 1000 monjes y visitantes. En la actualidad lo único que podemos ver son los restos de 1600 columnas.
5. Ruvanvelisaya Dagoba: para nosotros la Dagoba o estupa más impresionante de todas las del recinto. Es completamente blanca, tiene una altura que alcanza los 55 metros y está protegida por un muro hecho con cientos de elefantes. Llegados a este punto conviene aclarar que las Dagobas no se pueden visitar por dentro: son como campanas enormes selladas (suelen contener reliquias). En el exterior vemos un montón de monos de cara oscura y ojos amarillos que no paran de corretear por la estructura exterior y comerse las ofrendas que la gente coloca en los altares que hay en el exterior.




Después hacemos un alto para comer y refrescarnos. Y es que hace mucho calor. Nos llevan a un restaurante buffet: es lo más práctico: puedes ver lo que coges y si te equivocas (a lo mejor pica y no lo sabías) pues lo cambias por otra cosa. Así es más fácil acertar especialmente si vas con niños pequeños. Además David suele pagar medio menú de adulto y con Laura nos suele salir gratis!

Proseguimos la visita por la tarde (son cerca de las 14:30 y sigue haciendo mucho calor.

6. Thuparama Dagoba: la más antigua de Sri Lanka y dicen que también, probablemente sea la más antigua del mundo. Está al norte y rodeada de bosque. De nuevo la rodeamos asombrados. No dejamos de ver monos por todas partes; habitualmente se trata de macacos y salen hasta de debajo de las piedras. Los niños están muy entretenidos observándolos y eso nos facilita la visita.


7. Abhayagiri Dagoba: es muy grande. Mide 75 metros tras las últimas reconstrucciones (llegó a medir 100!). No está pintada de blanco: directamente ves la pared de ladrillo. Quizá no es tan elegante como otras pero es descomunal. Tenemos la suerte de que a esa hora y con el calor no hay nadie más. Un gustazo!


8. Piedra de la Luna: Danushka nos explica que estas piedras en forma de semiluna se colocan justo enfrente de las escalinatas de entrada a templos. Las tallas de esta piedra se conservan muy bien y son muy famosas. De estructura lineal y ascendiendo, se representan mediante simbolismos diferentes aspectos relacionados con la vida y la muerte hasta alcanzar el Nirvana.


9. Piedra de Guardia: justo al lado de la Piedra de Luna hay un edificio en ruinas del que no destaca gran cosa salvo una piedra de entrada que también se conserva muy bien. En ella se ve representado al Rey Cobra con un asistente enano a sus pies.


10. Samadhi Budda: estatua del siglo IV que te encuentras en medio del bosque. Se puede apreciar a Buda en postura de meditación. Se dice que en el altar donde está había otras 3 estatuas de Buda pero es probable que fueran robadas. Esta es una constante de nuestras visitas: siempre falta alguna estatua o alguna reliquía o hay paredes o escalinatas destrozadas. Son las consecuencias de la guerra y los robos en el país.

11. Jetavanarama Dagoba: la última Dagoba que visitamos. También es muy hermosa aunque empezamos a estar muy cansados. Hace un rato ya que los niños se van quejando. Tampoco está pintada y se pueden apreciar todos los ladrillos allí puestos (se dice que hay más de 90 millones aunque no creemos que nadie se halla entretenido a contarlos). Cuando la rodeas (te llave medio quilómetro hacerlo) te sientes muy pequeño.



12. Kuttam Pokuna: terminamos la visita haciendo un alto en estos estanques. Son son igualesy eran utilizados por los monjes. No nos entretenemos mucho; estamos muy cansados y los monos que hay ahí están un poco alborotados.


Llegamos al hotel cansados pero satisfechos. La piscina del hotel nos espera!

18 de julio de 2017

SRI LANKA NOS ESPERA

Nuestro viaje empieza la tarde del domingo 16 de Julio del 2017. En efecto, llegar a Sri Lanka con nuestros peques ya es una aventura por sí sola. Primero coche hasta el aeropuerto: tenemos suerte con el tráfico a pesar de que es domingo por la tarde y vuelven a la ciudad un montón de domingueros. En el aeropuerto parece que todo el pasaje ha decidido (como nosotros) llegar al aeropuerto con tiempo y nos encontramos un mogollón de gente en los mostradores de facturación de la compañía Qatar Airlines a pesar de que faltan… CUATRO HORITAS para el despegue. Nos sorprende lo bien organizadas que están las colas y la efectividad del personal de los mostradores. El vuelo lleva un retraso de una hora: nos sorprende que nos lo hagan saber (imaginad si cualquier otra compañía se molestaría en decirte nada) y nos tranquilizan diciendo que el 2º vuelo en Doha nos esperará. Con los controles tenemos suerte: en el policial nos aprovechamos que vamos con 2 niños para pasar por la cola rápida (el carrito de bebé ayuda mucho) y en el de los pasaportes casi no hay nadie. Nos da tiempo de cenar tranquilamente y de esperar con las fieras en la sala de embarque jugando con nuestro parchís portátil con David y con un juego de memoria con Laura. De todos modos y a pesar de nuestros esfuerzos al final los niños están tan aburridos y cansados de esperar como nosotros.


Subimos al primer avión a eso de las doce de la noche: dura 6 horas y aterriza en Doha. Los niños (sobretodo Laura) consiguen dormir la mayor parte del trayecto. Durante el viaje te dan de comer y beber y echan buenas pelis de estreno en la TV que tienes para ti sólo. Al aterrizar los niños se despiertan y queda claro que no volverán a dormir más. Justo al salir del avión un empleado de la compañía espera a los pasajeros del 2º vuelo a Colombo y nos ayuda a alcanzar la puerta de embarque correcta sin perdernos por los pasillos y escalinatas de la terminal (control policial incluido). En menos de 20 minutitos llegamos; nos alegramos de que los niños estén despiertos porque nos ayudan un montón. El 2º vuelo es de 5 horas. Se hace más pesado porque vamos más cansados y los niños van despiertos todo el camino. Tocan dibus y Star Wars. Nos dan de comer y Laura come muy a gusto (notición!!!).

Al llegar lo primero que te encuentras es el control de inmigración: tienes que rellenar un pequeño y breve impreso que hay en una de las mesas de acceso y entregarlo junto con los pasaportes. La gestión es muy rápida: comprueban que la información concuerda con la del visado electrónico que solicitamos vía e-mail desde casa y te dejan pasar. Nos sorprende una tienda de licores enorme “tax free” y un sinfín de bazares de electrodomésticos con descuentos que son para los habitantes de la isla (porque tú no te vas a comprar una lavadora o una nevera… está claro). Pasamos por el aseo: tienen una ducha al lado del lavabo que no tenemos claro si es para limpiar la taza o refrescarte el culo. Al final del pasillo – market nos esperan las cintas con las maletas: y… a pesar de todo… ALLÍ ESTÁN!!!!! Felicitaciones a Qatar Airlines y su etiquetado “rapid transfer”. No tuvimos tanta suerte con la compañía que nos llevó a Perú. Nada más salir de la terminal te encuentras con oficinas de cambio donde adquirimos nuestras primeras rupias (una rupia equivale a 171-178 euros según si compras o vendes).

Afuera nos espera Pilar de la agencia Mayahya. Es catalana pero hace años que trabaja en la isla. Es encantadora. Nos presenta el que va a ser nuestro chófer -  guía durante todo el viaje: Danhu (un chaval de 28 añitos muy simpático con el que nos comunicamos en inglés) y nos acompañan a nuestro hotel en Negombo (el Beacon Beach). Vamos en una furgoneta climatizada y muy amplia donde hay espacio de sobras tanto para nosotros como para nuestras maletas. El trayecto dura media horita y los niños se quedan dormidos. Una vez llegas al hotel nos reciben con un refrigerio y aclaramos aspectos del tour guiado con Pilar ( Fani explicará más adelante este tema ). Después subimos a la habitación: nos asigna una suite muy espaciosa y luminosa y con unas vistas preciosas de la playa de Negombo. No tenemos fuerzas para visitar nada. Nos duchamos, cenamos en el restaurante del hotel (no pica nada por esta vez) y dormimos un porrón de horas los 4 en una super cama “king size”.

Al día siguiente tocan 4 horas de coche hasta Anuradhapura. Antes de iniciar la ruta visitamos el “fish market”: a simple vista está todo bastante sucio y desordenado. Pero es una visita muy interesante ya que no deja de ser un retrato de la realidad de la vida de los pescadores del país en Sri Lanka y puedes reconocer peces con los que estamos todos muy familiarizados y sorprenderte con otros que no habías visto en tu vida. En las afueras del mercado están tendidos en el suelo un sinfín de pescados secándose al sol encima de las redes de pesca: los dejan madurando entre 2 y 3 días allí para obtener los “dry fish” que después también comercializan. Nos llama la atención que hay un montón de pájaros al acecho y que se cobran un buen botín durante nuestra visita.





Tras la visita iniciamos el recorrido en coche. El viaje se hace un poco pesado aunque los niños duermen la mitad del camino; no es que sean muchos kilómetros… el problema es que son carreteras con poco arcén, un solo carril para cada sentido, no puedes pasar de 70 km/h (hay un montón de controles policiales) y tienes que estar todo el camino adelantando bicis, motos, tuk tuks, autobuses, camiones, … Por el camino comemos en un restaurante de carretera limpio y espacioso donde degustamos nuestro primer buffet indio (las cosas empiezan a picar bastante) pero nos deleitamos con unos zumos naturales riquísimos (de piña y lima). A los niños les obsequiamos con un arroz con pollo que no pica. Y de postre para todos fruta que por el momento es una constante de los menús (sueles encontrar piña, sandía y papaya).


A eso de las 4 de la tarde llegamos a nuestro hotel las próximas 3 noches: el Palm Garden Village. Es sencillamente espectacular. Es un complejo inaugurado en el año 1996 donde los alojamientos son cabañas climatizadas con unos acabados lujosos. El exterior es un precioso bosque donde los niños se encuentran con sus primeros monos; los miran fascinados. Estos se muestran bastante pacíficos manteniendo las distancias desde los árboles aunque nos sorprenden más tarde bajando a la piscina a beber agua. Tras instalarnos nos queda tiempo de sobra para darnos un merecido chapuzón en la piscina y empezar a completar con los niños su Diario de Viaje. Están más activos que el día anterior y juegan todo el rato el uno con el otro. Durante la cena tenemos ciertas dificultades con la selección de productos (y mira que es un buffet…) porque pica casi todo (hasta la sopa!); suerte del pan, los frankfurts y la fruta. Los adultos no encontramos tantas dificultades pero es que parece que nuestros peques tengan un detector de picante en la punta de la lengua!

Y sin más nos vamos a dormir antes del intenso día que nos espera mañana menos un servidor que aquí está escribiendo blog. Buenas noches!

1 de octubre de 2016

SUIZA: EL PAÍS DE LAS CUMBRES


A modo de resumen diríamos que, para un viaje a Suiza, en coche y con niños, los imprescindibles son:
- La Vignette o pase de autopista. Válido durante todo un año. Se consigue en las áreas de servicio, incluso antes de pasar la frontera desde Francia puedes hacerte con una.
- Monedas: para los parquímetros de la zona azul. Casi todo es zona azul y no aceptan tarjetas.
- La Suisse Pass: válida sólo para una semana, pero con descuentos interesantes para subir a los principales miradores. Nosostros no la cogimos porque no nos salía a cuenta. 
- Alojamientos: recomendamos apartamentos. Eso te permite ahorrar dinero en comidas y además te da tiempo para descansar mejor. Además los peques agradecen tener un espacio para jugar al final del día. No olvidemos, que en el fondo, somos nosotros los que los arrastramos a esta aventura.
- No tener prisa. De lo contrario te perderás los mejores momentos.
- En el coche: agua y galletas. Nosotros nos llevamos una nevera pequeña que enchufamos en el coche con danones, fruta, bebidas frescas y embutidos; de sobras para alguna emergencia. Y por supuesto: juguetes, cuentos y dibujos animados. Las horas serán más cortas para todos si los peques se entretienen en el coche.
- No nos engañemos: Suiza es ultracaro. Pero podemos decir que es para todos: no hace falta ser un apasionado del trekking para poder disfrutar de increíbles montañas.

Nuestra ruta:

Montbrió- Montreux
Montreux- Sattel
Sattel- Brienz
Brienz- Annecy
Annecy- Montbrió 

14 de agosto de 2016

1131

Google Maps dice que de Brienz a Montbrió hay 1131km y que se tarda 10h y 16 minutos. No te dice cuándo y dónde habrá retenciones. Aún así, con los peques no nos planteamos más de 4-5h de coche al día, así que decidimos hacer un par de paradas. La primera es en Annecy. Llegamos al mediodía. Después de situarnos en nuestro alojamiento a las afueras ( en Annecy les vieux ) nos vamos al centro a ver un poquito qué tal es este pueblecito. Aparcar es una locura pero finalmente lo conseguimos. El centro es una pasada, de pueblecito nada. Tiene un lago precioso. Han respetado las orillas y no hay ni restaurantes, ni tiendas de souvenirs ni chiringuitos a pie del lago. Todo es césped y carril bici. El centro tiene un aire veneciano. Todo muy romántico. 
Acabamos cenando en un banco del parque bocatas del Subway.








Al día siguiente nos ponemos en marcha. Nos encontramos con retenciones y colas kilométricas de coches. Nuestro destino es Baillargues, cerca de Montpelier. Sólo paramos para dormir, así que aunque estamos a las afueras no nos importa demasiado. Tenemos piscina (premio) así que antes de cenar nos damos un bañito. Y digo cenar porque llegamos unas 3h después de lo previsto por culpa del tráfico.
Al mediodía del día siguiente ya estamos en casa. Madrugamos y a las 7:30 ya estamos todos en el coche, incluídos bultos, maletas y carrito ( recordemos que no hemos podido usar el maletero ).

Toca digerir todas las experiencias que hemos vivido en tan sólo dos semanas. En el próximo post intentaremos resumir pros y contra de este viaje a Suiza con niños.