11 de agosto de 2016

MEIRINGEN: EN BUSCA DE LOS DRAGONES

De nuevo sale el sol. Hoy decidimos ir a la Garganta del Río Aare ( Aaresluscht ). Está en Meiringen. Como estamos cerca llegamos pronto. El parking está bacío. ¿ Nos habremos equivocado de sitio ? ¿ Estará cerrado ? No. Sólo es temprano. 
Por supuesto, hay que pagar entrada. El recorrido discurre a través de la garganta del Río Aare. Un sistema de túneles y plataformas te permite estar literalmente, suspendido sobre el agua. Como prácticamente no hay turistas, disfrutamos el doble. Tardamos unos 40 minutos de ida. La vuelta se puede hacer en tren pero a nosotros nos gusta tanto que decidimos volver por el mismo camino. 40 minutos más. David aguanta como un campeón.






Hay que decir que la búsqueda de dragones nos ayuda mucho. Me explico: hace años descubrieron en la zona máscaras de dragones (parecidos a los que se encontraron en México y Sudamérica).Nos imaginamos que debían representar dioses, divinidades y elementos. En la Garganta del Río Aare vive una familia de dragones (5 en total). Están escondidos en las rocas,entre los árboles, en los sombríos túneles. Hay que encontrarlos. Conseguimos ver tres ( los otros dos sólo los ha visto mamá en los túneles. Son muy rápidos y nadie máslos ha podido ver…). Laura quiere que los cojamos para llevárselos a su mamá, pero conseguimos convencerla de que no podemos escalar las paredes por riesgo imminente de muerte. David le explica que seguramente, por la noche, cuando ya no quede nadie,  mamá dragón saldrá a buscarlos. Me alegra que mis hijos tengan el poder de hacerme sentir la magia de la imaginación. 
Nota mental:
1-. Hacer esta visita de 9 a 11h, cuando todavía no hay mucha gente. Las pasarelas son estrechas y no hay mucho espacio. 
2-. Llevar chubasqueros y manga larga. Incluso en pleno mes de Agosto hace frío, pues no olvidemos que se trata de una garganta y el sol no llega hasta las 11h.  Además hilitos de agua resbalan por las rocas y caen sin descanso mojándote la ropa. 
3-. No dejar que un niño (en este caso David) se quede debajo de unos de esos chorritos a ver quépasa, pues loque pasaes que se moja 

Después de 80 minutos de fotos, cascadas, túneles y dragones, llegamos al punto de partida. Toca un colacao calentito, un poquito de parque (aquí tiras una piedra y te sale un parque) y a ponerse en marcha de nuevo.


Esta vez nos vamos a ver la Cascada de Reichen Bachfall, la famosa cascada donde se precipitan Sherlok Holmes y Moriarty en la novela escrita por Arthur Conan Doyle. Recordemos que Sherlok revivió a causa de la presión mediática que recibió su escritor y creador. 
Por supuesto, hay que pagar entrada. La compramos en la entrada a la Garganta (está muy cerca y de hecho la visita suele ser conjunta) y así te evitas hacer dos colas. Para subir a la cascada montamos en un funicular rojo. Arriba, tras una breve caminata cuesta arriba de unos 20 minutos llegas al principio de la cascada. No nos parece nada del otro mundo, pero el camino hasta ella es lo que cuenta.






Al bajar nos vamos a comer al self service de la Garganta ( porque está todavía abierto, y porque el parque les ha encantado a los niños y después de tanto trote se lo merecen ). 

Después de comer decidimos despedirnos de Suiza en el Harder Kulm. El funicular que te sube hasta la cima se coge en Interlaken Ost. Optamos por aparcar en el parking de la estación de trenes de Interlaken. Des de allí, caminando unos 10 minutos, se llega a la billetería del funicular. 
De nuevo las vistas nos sorprenden. Podemos ver Interlaken y los lagos Brienzsee y Thunsee  a la vez; imposible conseguir una panorámica. No habíamos podido verlos junto des de ningún otro mirador. También vemos las siluetas del Jungfraujoch, del Eiger y Mönch. Los tres grandes, o como los llama Jordi, los tres tenores. Menuda despedida!









Llegamos a nuestro alojamiento en Brienz ( Apartamentos… ) cansados. El día ha sido largo pero estamos contentos. Mañana nos vamos a Annecy ( Francia ), nuestra primera parada de vuelta a casa.

10 de agosto de 2016

JUNGFRAUJOCH: POR ENCIMA DEL CIELO

Por fin llegó el día. Por fin nos vamos al  Jungfraujoch. Tenemos los billetes de tren, tenemos el picnic listo, los niños están vestidos. Ya hemos desayunado. Son las 7h de la mañana y nos subimos en el coche. El cielo está gris. Las previsiones meteorológicas no son buenas, pero no podemos hacer nada más que subir al tren y ver qué nos espera allá arriba. 
Aparcamos en la estación de Lauterbrunnen. El parking es enorme, de esos con muchas plantas. 
Los peques desayunan en el tren. En la estación de Kleine Scheidegg cambiamos de tren. Está bastante bien señalizado. Es difícil perderse o equivocarse. Este segundo tren para en dos estaciones más antes de llegar al Jungfraujoch. La idea es que te dan unos 5 minutos para que puedas disfrutar de las vistas. Pero en nuestro caso, todo está tapado por la niebla.
Llegamos a la cima. Estamos a -4/6ºC. Todo está nevado. Parte de la estación es subterránea y des de que sales del tren te proponen una ruta para que no te pierdas nada. 
Proyección panorámica tridimensional 360ºC de las montañas, una exposición sobre la  construcción de la estación, placas conmemorativas en recuerdo de los obreros italianos que murieron durante la construcción de la estación, el palacio de hielo, plataformas panorámicas y como no, restaurante y tiendas. Hace un frío que no veas…así que cuando salimos fuera no aguantamos más de media hora. No podemos disfrutar de las vistas por el mal tiempo pero conseguimos ver la lengua del glaciar unos minutos (el cielo nos da una tregua). Nos perderemos la tirolina, los trineos, los paseos por la nieve...
Laura va en la manduca pero en cuanto ve la nieve me pide bajar corriendo. David sale corriendo en busca de la mejor bola de nieve y para qué negarlo, nosotros también. Menos mal que vamos preparados:abrigos,bufandas,gorros, botas de nieve y guantes. Algunos turistas no debían tener la previsión de que a más de 3000m de altura y con nieve puede hacer frío, porque !!! van con sandalias y pantalones cortos!!!
Me cargo a Laura en la manduca para que esté más calentita. Se duerme enseguida.
Después del frío nos reponemos paseando por la estación. Vamos al Palacio de Hielo; estamos dentro del glaciar, donde se han construido unos pasadizos de hielo. El suelo está resbaladizo. Y claro,hace frío. David está entusiasmado.

Ya es la hora de comer. Desistimos de hacer picnic fuera. Es imposible. Así que nos vamos al restaurante. No nos queda otra. No hay zonas de picnic dentro de la estación.  Pedimos un par de platos y añadimos el picnic. 
Después nos vamos a la tienda de chocolates Lindt y compramos una tableta para la merienda.
A las 4 sale el tren. Podemos decir que a pesar del mal tiempo hemos alucinado.
En cuanto al mal de altura, podemos decir que nos ha dolido la cabeza. Los analgésicos, descansar en la comida y ir más bien despacito (¿habéis visto los perezosos de Zootrópolis?) ha ayudado.

9 de agosto de 2016

EN EL VALLE DE LAS 72 CASCADAS

Ayer fue un día de cine. Acabamos paseando tranquilamente por la calle más típica de Brienz hasta llegar a las orillas del lago, donde un par de parques arrastran a los peques a la aventura. Encontramos tallas de madera muy logradas.  





La verdad es que Brienz es un punto bastante estratégico si quieres explorar el valle de Lauterbrunnen. Interlaken, Thun y Meiringen también están muy cerca y muy bien comunicadas.   

Hoy nos levantamos sin muchos planes porque el cielo no acompaña. Está algo plomizo y se avecina un chaparrón. Aún así, paraguas en mano, salimos hacia las Trümmelbachfälle. Se trata de la mayor cascada subterránea de Europa. Situadas en el valle de Lauterbrunnen; conocido también como el valle de las 72 cascadas. Constituyen la única cascada de origen  glacial con acceso subterráneo. Están conectadas con el exterior por medio de un ascensor, galerías, túneles, senderos y plataformas.
A la entrada nos encontramos con el primer contratiempo: los niños de menos de 4 años no pueden entrar. Nos explican que es por el ruido y por la oscuridad. NO será para tanto...o sí¿?
Decidimos turnarnos para verlo. 
La verdad es que me alegro de no haber entrado con Laura. En estruendo podría resultar aterrador a los ojos de una niña de 3 años. Se me ocurren más de 50 formas de morir aquí y todas pasan por el ahogamiento. 
Con David hemos jugado a encontrar el salto de agua mágico al que le podíamos pedir un deseo. No me ha querido decir cuál es porque dice que si no no se cumplirá...







Imposible reproducir con fotos la impresionante fuerza del agua.
Como nos queda tiempo nos vamos al puente colgante de Grabenmühle, cerca de Sigriswill. Hay más, pero decidimos ir a este porque está cerca. Resulta que te cobran si lo quieres cruzar, así que para no perder el ritmo que llevamos decidimos tragar. No queremos perdernos la sensación de cruzar. De un coche sale un tío con chanclas y pantalones cortos. Se está comiendo un bocadillo. Nos cobra 8 CHF y vuelve a entrar en el coche. Me voy a poner yo en las escaleras mecánicas del hospital, a ver si puedo cobrar por subir o bajar unos eurillos...
En fin, pese a todo (empieza a llover) nos parece una obra de ingenieria. Es impresionante que algo así pueda estar simplemente colgando. Una vez más, las vistas nos cortan el hipo.




Como he dicho empieza a llover, así que decidimos comer en el apartamento en Brienz y pasar la tarde viendo la lluvia caer. 

8 de agosto de 2016

007 al rescate

Llegamos al día D de nuestras vacaciones: las previsiones meteorológicas son excelentes. La noche previa lo dejamos todo listo: tanto la ropa de invierno como el picnic: hemos decidio subir al Jungfrauroch. Nos levantamos a las 06:00 (la hora H). Tras un rápido desayuno despertamos a los niños ( tenemos crisis con  Laura ). David está emocionado: hoy irá a la nieve!

Conseguimos arrancar el coche a las 07:00. Optamos directamente por saltarnos la parada de Interlaken y conducir hasta Lauterbrunen: así nos saltamos el primer tren. En coche es poco más de media hora desde Brienz. El cielo está despejado. Todo va fenomenal!

Dejamos el coche en el parking de la estación de Lauterbrunen y vamos a comprar los billetes. Laura está ya igual de emocionada que David! Subidón, subidón!!!

Llegamos a la ticketeria y... 
Y...
Y...

No quedan billetes desde Kleine Scheidegg al Jungfraujoch. El primer tren disponible sale a las 13:30 hrs!!! Wath the fuck!!!
En la pequeña cola que hay formada a esa hora nadie da crédito!!!

Nos dicen que en esta época hay que hacer reserva con antelación. Y entonces nos preguntamos: si tengo que hacer reserva unos días antes de que sirve mirar la previsión meteorológica? De todos los blogs que habíamos consultado de gente que subía se apuraba la decisión hasta la misma mañana para asegurar que hacía sol!
Tampoco queda ningún billete para el día siguiente! A partir del miércoles sí. La previsión ya no era buena ( es lo que creemos recordar pero como todo es tan cambiante! ). Miramos a David y Laura y optamos por reservar para ese día a las 09:00 hrs el billete en Kleine Scheidegg. Tienes que coger el 1er tren en Lauterbrunnen a las 08:07 ( afortunadamente está conectados ). Pensamos que al menos saldrá más barato ya que al subir en coche a Lauterbrunen nos evitamos el primer tren ( si sales desde allí te toca coger un total de 3 ). Pero la reserva de cada billete vale 5 francos con lo que apagamos pagando los 400 francos suizos de rigor en total por subir y bajar 2 adultos ( recordemos que David no paga por un mes ).

Así que nos encontramos en la billetería de Lauterbrunnen a las 08:30 hrs, con un solazo que te cagas y sin planes para ese día...
Hasta que recordamos que hay un mirador espectacular desde donde las vistas son alucinantes. Se sube en diversos teleféricos pero están cerca de Lauterbrunnen. El mirador del Schilthorn!!!. El hogar de James Bond en Suiza!!!
Para allí que vamos a salvar el día. Agente 007 al rescate!

Si no quieres perder mucho tiempo la vía más fácil para subir al Schilthorn es coger el coche y aparcar en el parking de Stechelberg. El recorrido en auto por el valle de Lauterbrunnen ya nos sorprende por sí sólo: las laderas de las montañas son de un verde espectacular a esa primera hora de la mañana. Añádele las incontables cascadas de agua que descienden por ellas y las casitas de madera por todas partes. En Stechelberg nos espera la ticketeria para subir: otra vez a pasar por el tubo: 100 francos por adulto subir a bajar. Eso sí, nuestros niños aún no pagan y te toca subir en 4 teleféricos. Como hemos madrugado nos llama la atención la poca gente que hay. Estamos casi en familia.

El primer teleférico te sube a Grimmelwald. El segundo a Murren. Como están conectados hay que esperar poco: casi te bajas de uno que ya subes en el siguiente. Desde Murren el tercero te sube hasta Birg y finalmente el 4º te sube al mirador del Schiltorn a 2971 metros de altitud. Allí llegas al mirador del Piz Gloria y sus vistas de 365º. Son impresionantes. Destacar la visión de los "tres tenores": el Eiger, el Mönch y el Jungfrau. Ni una sola nube. Todo despejado. Un empleado de allí nos dice que hemos tenido mucha suerte, que no siempre es así. 

Piz Gloria





Allí nos encontramos con otra sorpresa: esta es para fans del universo cinematográfico de James Bond: allí se rodaron gran parte de las secuencias de la película 007 al Servicio Secreto de su Majestad con George Lazenby haciendo de 007 y Telly Savalas de Bloefeld. La verdad es que está muy bien montado si eres fan: monitores desde donde ves escenas de la película que se rodaron allí, logos y estatuillas para que te puedas hacer fotos de recuerdo y una exposición muy interesante sobre el rodaje en la planta inferior del mirador: allí tienes montón de información incluyendo entrevistas y maquetas. De fondo la música de la peli compuesta por John Barry ( excepcional para quien la recuerde ). Hay hasta un teléfono rojo para recibir instrucciones de M, un bulldozer que recrea la persecución a Bloefeld del final de la peli y un helicópero que hace las delicias de nuestro David con simulación de vuelo incluida. Los lavabos de esa planta recrean también la peli aunque no nos atrevimos a hacer fotos allí.



Tras pasar un buen  rato allí nos bajamos a la estación de Birg: allí, además de mantener unas vistas impresionantes con una perspectiva diferente, nos encontramos con 2 sorpresas:
- el "Skyline Walk": una pasarela que se abre sobre el precipicio y de permite (el suelo está acristalado para aumentar la sensación ) sobrevolar literalmente la pared vertical de la montaña. También hay cojines para descansar. A Laura le encantaron. 






- el "Thrill Walk": un camino ( mejor dicho una pasarela ) que serpentea pasando a ras de montaña el precipio y que te permite acrecentar la sensación de vértigo experimentada en la pasarela previa. Hay algunas "pruebas" que pasar si te apetece ( no es obligatorio para continuar el camino ) como pasar por un cable de acero ( hay red abajo! ) o a través de un tubo de malla de acero sobre el desfiladero ( David lo pasa hasta 2 veces y riéndose todo el rato! ). Al final del camino nos encontramos con un poco de nieve helada y se la dejamos tocar a David. Toca, eso sí, bajar la ladera unos metros para poder tocarla. Fani empieza a tener algo de mal de altura así que optamos por descender hasta Murren ( el mirador de Birg está a 2677 metros de altitud ). Nos llaman la atención las enormes colas de gente que se forman para subir: menos mal que habíamos madrugado!

Allí nos paramos a comer el picnic: ya son cerca de las 14:00 hrs. Nos cuesta encontrar alguna zona a la sombra: la verdad es que el sol y el calor aprietan de lo lindo a esa hora! Nos salimos del pueblo y encontramos un lugar a la sombra de unos árboles cerca del bosque que hay a las afueras. Las vistas siguen siendo impresionantes aunque ya hemos bajado a 1638 metros de altitud. Nos sorprende que hay mogollón de gente hacien parapente y trekking a esas horas.









Tras el picninc y hacer algunas fotos más ( las cámaras hoy hechan humo ) bajamos a visitar el pueblo de Murren. Hay muchos alojamientos teniendo teniendo  en cuenta que no se puede subir en coche. Hay mucha gente paseando y muy buen ambiente. La verdad es que te quedas con la sensación de que sería un lugar ideal para quedarte a vivir en medio de las montañas y desconectar del mundo. Nos detenemos en una terraza a tomarnos un café y un helado que la ocasión bien lo merece. David y Laura se ponen a jugar con otros niños en una fuente de agua.

Después volvemos a coger los 2 últimos teleféricos de bajada para marcharnos. Las colas para subir siguen siendo enormes.

Nos vamos muy satisfechos. La subida el Schilthorn es un "must" en toda regla ( especialmente si tienes la suerte de acceder con sol ). Y sí, en efecto, se puede decir que 007 nos salvó el día. 

Al llegar nos quedaron fuerzas para visitar Brienz, pero eso mejor lo contamos mañana.