22 de agosto de 2015

CHICHÉN ITZÁ, LA CIUDAD DONDE LOS DIOSES TOCAN LA TIERRA

De toda las opciones para ir a Chichén Itzá escogemos el bus porque es la que nos deja en las ruinas lo más temprano posible. Sale a las 8 y en poco menos de una hora ya estamos en las puertas de las ruinas. Abren a las 8am. Con el calor que hace no nos apetece hacer la visita a las 12h. Además nos advierten que así evitaremos los grupos de masas que visitan las ruinas más famosas e importantes de Yucatán. Patrimonio de la Humanidad.

Imprescindible contratar guía si quieres aprender la magia de esta ciudad maya. Nos cuesta 650MN pero pensamos que valdrá la pena. La entrada ( dos adultos ) cuesta 450 MN. En la entrada te encuentras
Lejos de enrollarme demasiado con la historia, que es superfascinante, os remito al blog de mis amigos Sandra & Sebas www.mundobicho.com, donde hacen una descripción de su visita a la ciudad que es genial.   

David escucha las explicaciones de nuestro guía con interés. No entiende que se trata de algo muy antiguo pero sí capta la esencia de que se trata de algo especial y mágico. 


Castillo de Kukulcán

Laura frente a la estatua de Chac Mool;
El guerrero que sostiene ofrendas a los dioses
Lo que más nos ha impresionado es:

- El cenote recientemente descubierto bajo el Castillo de Kukulcán
- El juego de la pelota: dos equipos de 7 jugadores que juegan a encestar una pelota a través de un aro que se encuentra a 6m de altura. No pueden usar las manos ni los pies. El capitán del equipo ganador es sacrificado y su familia goza de privilegios. Son entrenados para tal honor desde la infancia.
- El cenote sagrado, donde descubrieron cientos de esqueletos de mujeres. Doncellas y vírgenes sacrificadas. Se las desnudaba,pintaban sus cuerpos de azul y las cubrían de joyas el peso de las cuales las ahogaba al ser arrojadas al agua.
- El observatorio o también llamado Caracol por sus escaleras en espiral. Tres hendiduras en lo alto señalan el sur, la posición del sol y  la luna en los equinocios de primavera y otoño.
-  El patio de las mil columnas donde se hacían los negocios de Chichén.
- Las representaciones de animales: jaguares, armadillos, quetzales, serpientes, tortugas, cangrejos y águilas; espíritus que dominan los cuatro puntos cardinales en el cielo, dioses que atemorizan a los hombres.
- La plataforma Tzompantli con cientos de cráneos esculpidos que representan a los cientos de sacrificados en el juego de la pelota.

Tzompantli

El patio de las mil columnas

El observatorio

La cabeza de Kukulcán; la serpiente




Iguana 
Tenemos suerte. A las 12h más o menos acabamos la visita, justo cuando llegan montones de turistas con sus pulseritas de colores. Decidimos comer en el restaurante que hay a la salida de las ruinas; es más caro que comer en Pisté pero no nos apetece movernos demasiado. Estamos exhaustos. Por fin probamos los burritos!



Después de descansar pedimos un taxi que nos lleva a nuestra siguiente parada; las cuevas de Balankanché, cerca de Chichén Itzá. Al llegar nos topamos con un cartel en la entrada que, aunque no prohíbe explícitamente, sí desaconsejala entrada a menosres de 10 años. Los motivos: las elevadas temperaturas y los tramos de arrastre..en fin, cambio de planes. Nos vamos en elmismo taxi al Cenote Ik-kil, a pocos km de allí. Es nuestro primer cenote. El suelo de Yucatán es piedra caliza y está minado de pozos  de agua dulce subterránea que comunican con el exterior a través de agujeros en la tierra. El cenote en cuestión es un chiringuito turístico: nos cobran la entrada, el alquiler de los chalecos y la taquilla para guardar las cosas. Son las 4 de la tarde y el cenote es un hervidero de turistas. Qué agobio !!

A pesar de todo vale la pena y nos vamos frescos y renovados. La vuelta a casa: en taxi. Nos desesperamos esperando tanto al transporte colectivo como al autobús a la salida del cenote.




21 de agosto de 2015

VALLADOLID, LA CHISPA DE LA REVOLUCIÓN MEJICANA

Nos levantamos demasiado pronto. Otra vez. No sé qué pasa en Holbox pero tenemos los horarios un poco alterados. Nos hemos estado yendo a dormir a las 21.30h con lo que a las 6-7h de la mañana ya estamos con los ojos como platos. Hoy toca traslado a Valladolid. Decidimos hacerlo en transfer privado. No es que se nos hayamos vuelto remilgados, no. Decidimos hacerlo así por varios motivos:

1- El taxi que tenga que venir a buscarnos al hotel seguro que llega tarde
2- El ferry sale cada media hora y el primero es a las 6h
3- El bus de Chiquilá a Valladolid sale a las 5:30h

Así que como no nos salen las cuentas decidimos hablar con el hotel, que ofrece el traslado hasta nuestro alojamiento en Valladolid. Práctico, cómodo y caro, claro. El viaje dura dos horas. Vamos como locos por la carretera en una superranchera con aire acondicionado. Estamos encantados,para qué negarlo. 
Nos despedimos de Holbox.


Llegamos a Valladolid almediodía. Nos alojamosen La casa del Angel ( Airbnb ). Estamos en lacalle 38. Aquí las calles tienen nombres de números. Según si son pares o impares son de una dirección o de otra. Curioso. 




El apartamento es en realidad una habitación con dos camas grandes,lavabo y cocina. Suficiente. Y estamos realtivamente cerca del centro. A unos 15 minutos de sofocante sol. Comenos en la plaza central (zumo de chaya, zumo de papaya, empanadas de queso y carne, sopa de pollo y lima y la típica longaniza de Valladolid; muy especiada y picante ).



Después toca lo que yo llamo trabajo de campo. Es lo más pesado cuando viajas por tu cuenta. Nadie hace las cosas por ti. La libertad de tu tiempo tiene este precio.

Lo resumo en:

- Ir a la estación de buses para informarnos sobre cómo ir a Chichén Itzá, Ek Balam y algunos cenotes de los alrededores. Se puede ir de diferentes formas:
1. En bus: los horarios de salida son más fiables, pero si no eres puntual te podría tocar ir de pie. La vuelta es impredecible; a lo mejor no cabes, a lo mejor pasa más tarde.
2. El transporte colectivo te cobra sólo 50 MN, pero sale cuando está lleno y el horario es más impredecible. Hay, que sepamos, tres y están cerca de la estación central de autobuses. Te llevan a Chichén Itzá, Ek Balam, Las grutas de Balankanché y el cenote Ikkil. La vuelta también es impredecible, a lo mejor no cabes, a lo mejor pasa más tarde..
3. Otra opción son los transportes que monta la propia compañía de buses  en pequeñas furgonetas que salen desde la propia estación. Con horario de salida y recogida en las propias ruinas. Cómodo, seguro ( 70MN por pasajero. Los niños pagan el 100% si ocupan asiento, sinó nada).
4. Y la última opción de todas: el tur guiado.

- Cambiar dinero. Tal y como nos recomendó Jesús, nuestro amfitrión de Airbnb, cambiamos en una tienda cerca del centro donde además de ofrecer micropréstamos, también vendían bicicletas, electrónica y electrodomésticos. La verdad es que desde fuera no parece que sea una casa de cambio. Es recomendable no cambiar el dinero en las casas de cambio que rodean la plaza central ( Francisco Cantón ) porque ofrecen menos. Y si queréis sacar de un cajero automático que sea de BSCC porque cobran menos comisiones nacionales.

- Hacer la compra. Una vez más, encontramos supermercados con muy poca oferta. Nada de pescado ni carne ( excepto salsichas o jamón dulce). Nada de fruta. Nada de pan. Y loshuevos se han acabado! En cuanto a las galletas: pasadas, como si el paquete estubiera abierto de hace días... Menos mal Jordi encontraría más adelante algunas tiendas más alejadas donde encontrar lo más básico.



Valladolid es la ciudad donde empezó la revolución mejicana, donde los mayas se revelaron contra los caciques españoles (fuimos muy cabrones ). Lo llaman..la chispa. 

20 de agosto de 2015

EL TIBURÓN BALLENA NO ESPERA

19 y 20 DE AGOSTO DEL 2016
Versión de Jordi:

Momento cumbre del viaje. Auténtico “must”. Así es como vemos la visita al Tiburón Ballena. Por dicho motivo nos vinimos con el Tour de nado contratado desde nuestro país (con Internet puedes conseguirlo casi todo) con la compañía Extreme Holbox. Muy sugerente, ¿ verdad ? 

Adelantar que la época de avistamiento del tiburón ballena va del 15 de Mayo al 15 de Septiembre. Por este motivo empezamos el viaje por Holbox: para no apurar con las fechas no fuese que se marchase antes de lo previsto y nos quedáramos con un palmo de narices.

Aclarar en primer lugar que el tiburón no está en Holbox. Y, como es bastante obvio, no lo puedes ir a ver tu sólo por tu cuenta. Se encuentra en un área protegida y el acceso está controlado ( Yum Balam ). Sólo puedes ir en un tour guiado. La entrada al parque cuesta 30MN y te la coran en el muelle. Te llevan a Cabo Catoche: es un golfo cuya profundidad no supera los 20 metros y donde los tiburones se alimentan durante estos 4 meses.

Todos los Tours parten del muelle de la playa de Holbox a las 07:00 am. Nos espera un buen madrugón. Lo hacemos por separado porque no es una actividad que se pueda realizar y menos disfrutar con niños muy pequeños. Jordi lo hace el día 19 y Fani el 20.

Cuando digo que el Tiburón Ballena no espera pues significa eso… Que no espera. Nos dijeron que vendría un taxi a recogernos al hotel. Fatal error esperarlo: a parte de que llega con 10 minutos de retraso, cuando Jordi sube el auto ya no arranca (vaya gafe!). Resulta que con toda la lluvia del día anterior y los abundantes charcos se ha mojado parte del mecanismo que permite arrancar (no somos mecánicos). Tras intentar en vano repararlo in situ, el conductor insta a Jordi a dirigirse al embarcadero. Ya os podéis imaginar al chaval corriendo como un poseso por la playa ante la incredulidad de los paseantes (pocos a esas horas). Consigue llegar a las 07:15, justo a tiempo para embarcar (todo el grupo estaba esperando en el muelle). Sin tiempo para respirar se abonan los 30 pesos que vale la autorización para entrar al parque y la embarcación se pone en marcha. El tiburón ballena no(s) espera

Llegar al Cabo Catoche supone una hora. Durante ese tiempo te dan las gafas de buceo, el tubo de snorkel, las aletas y el desayuno: UNA PERA.  ¿ Mola verdad? Después el guía marino te explica que NO podrás tocas el tiburón, que NO podrás acercarte a menos de 2 metros, que NO podrás sumergirte bajo el agua y que tienes que llevar puesto el chaleco salvavidas. Si no cumples te expulsan (como en Gran Hermano). Tienes 2 únicas opciones de nado (hay 10 turistas en la lancha y bajan de 2 en 2 con guía vigilando). Mola mogollón…

Cuando llegamos al lugar nos sorprenden 2 cosas: la primera es que el lugar conocido como Cabo Catoche es mar. No hay nada más. Solo agua. Lo segundo es que hay un MONTÓN de aletas por encima de la superficie. Aletas… de TIBURÓN BALLENA. La mayoría al cabo de un rato levantan la cabeza por encima del nivel del mar y abren su inmensa boca para comer. Es sencillamente espectacular. Son grandes y se ven muy bien desde la lancha. Entonces llega el momento del nado. 

Hay problemas con la segunda pareja: mientras el capitán hace marcha atrás para acercarse a los nadadores surge del fondo del mar un Tiburón Ballena por la popa y se produce un tremendo choque. La lancha se para en seco y comprobamos que de un aletazo ha saltado la manguera de un motor y se vierte todo el aceite en el agua. 

Un desastre! Afortunadamente al Tiburón Ballena no le ha pasado nada y sigue nadando como si nada. Por un momento viendo el apuro del capitán pienso que la aventura se va al traste. Pero sólo por un momento. El Tiburón ballena no(s) espera.

Te sientas en el borde la lancha con las gafas y las aletas puestas y te esperas a que el piloto se acerque a uno de los escualos. Cuando llega nadando de frente te tiras al agua y nadas como un poseso hacia él. Imaginaos la emoción del momento: sentados en la lancha a la espera mientras lo veis llegar…






Pero como he dicho antes el Tiburón Ballena no espera… Una vez en el agua, nada de ponerse bien las gafas o el tubo, o nada de coger la cámara y prepararse para enfocar… Y una leche! Como no nades a toda pastilla el Tiburón se las pira y se acabó lo que se daba. En la primera bajada de Jordi el compañero de nado golpea al Tiburón con una de sus aletas por error y éste cambia la trayectoria de golpe. Para evitar tocar al animal Jordi se queda como suspendido (y conteniendo la respiración) mientras éste pasa justo por debajo. Brutal. La segunda es más tranquila: el Tiburón se sumerge unos 5 metros y lo puedo seguir un buen rato (calculo que un minutillo) por encima. Verlo nadar es una pasada. Cuando te cansas te quedas viendo como se aleja con su cadencioso y silencioso aleteo de la cola.

Tras esta espectacular aventura (dura alrededor de casi 2 horas), el Tour te propone 3 paradas más:

- En la primera te llevan a snorkelear en Isla Contoy. La profundidad es de 5 metros. Vemos un poco de coral, bancos de peces y hasta un pequeño pulpo. No es nada espectacular pero sirve para refrescarte y quitarte el gusanillo de no haber podido bucear antes. Lo más curioso es que el agua está caliente en la superfície pero a la que te sumerges un poquito está congelada.

- En la segunda te llevan a una zona conocida como Río de Santa Paula: es un paraje espectacular donde el mar  y la costa se entrelazan con ríos de mar salada que se adentran en la tierra. Allí te dejan pasear un rato: vemos pelícanos y peces gato y aguja. Después te obsequian con un delicioso ceviche preparado en el mismo barco. Delicioso. A tener en cuenta: es pescado crudo!






- En la tercera, ya volviendo con la lancha, nos detenemos en Punta Mosquito donde vemos flamencos. Durante el regreso nos damos cuenta de lo extensa que es la isla.



Una vez en el muelle ya desembarcados llega la parte más dura de nuestra aventura: regresar al aparthotel caminando por la playa bajo un sol abrasador del mediodía. Antes pasamos por el supermercado para abastecernos de abundantes líquidos para el trayecto (aproximadamente 20 minutos).

Versión de Fani (la flaca española del grupo):

Yo tuve más suerte. No llegué tarde porque no esperé al taxi y salí caminado tranquilamente hasta el muelle. De desayunar me dieron un sandwich de jamón y queso. Vimos delfines durante el trayecto y una manta gigante que casi me dió más miedo que el tiburón. La primera vez que me tiré al agua nadé con tres tiburones a la vez. El guía de un empujón casi me tira emcima de ellos. La sensación fue absolutamente increíble. No chocamos con ninguno de ellos. La música que nos acompañaba fue la de la peli de tiburón (toque humorístico del capitán ). Y el grupo con el que fui fue muy respetuoso con el animal. 
La verdad es que esperábamos aun montón de lanchas motoras persiguiendo a los pobres tiburones y no fue así. Yo coincidí tan solo con dos más y estaban a una distancia importante. 

Mientras uno hacía el tour,el otro se quedaba con los peques en la piscina del hotel ( que podemos considerar era nuestra piscina privada, ya que no había nadie más en el hotel ).   




Así acaban nuestros días en Holbox. A modo de consejos prácticos ( todo lo demás son filosofadas personales y anécdotas ): 

- Si quieres conocer la Isla alquila un carrito de golf. Los taxis, aunque baratos, no abundan, no tienen prisa, no son puntuales y no siempre contestan al teléfono, aunque puedes intentar que el taxista te de su teléfono personal. No tienen un teléfono de la compañía.

- Crema solar biodegradable: no es imprescindible, pero existe. Cuando te explican que cada año 6 toneladas de productos tóxicos relacionados con las cremas solares van a parar al mar, tomas conciencia de la importancia del asunto.   

- Si quieres hacerte tu propia comida ( especialmente útil si viajas con niños ) pregunta a los lugareños. No hay carne ni pescado en los supermercados. Estás en una isla, no en Marina d’Or. De todas formas se come genial en los bares/ restaurantes por un precio muy asequible. 

- No te dejes el repelente de mosquitos porque te van a acribillar.  

- Si quieres tranquilidad no tengas prisa y dispón de todo tu tiempo. Estás de vacaciones. Y esto es el caribe.

- Llegar a la Islaes fácil. Los ferrys salen con frecuencia desde el muelle de Chiquilá. El pasaje cuesta 100MN ( unos 5e ) y los niños no pagan. El bus desde cancún de la compañía Mayab es de segunda; eso aquí significa que para muchas veces para recoger a la gente, significa que te pueden vender refrescos y frutas, significa que algunos pasajeros pueden viajar de pie y significa que te pueden robar el equipaje, incluso el que subes contigo al autobúa. Así que cuidado.  Si vas a cogerlo intenta comprar el billete en la estación de autobuses de Cancún como mínimo un día antes. 


18 de agosto de 2015

LA ISLA DE HOLBOX

Nos despertamos sin prisas. Estamos en el paraíso. Nos enteramos de que somos los únicos huéspedes del hotel. No es que pensemos en la película de El Resplandor pero tenemos la sensación de estar muy lejos de todo. El trayecto desde el puerto de Holbox hasta el hotel nos pareció largo. Todo son palmeras, manglares, arena y agua. Todo es verde y azul. Los lugareños son tranquilos, pausados. Caminan despacio. A esto nos referimos cuando hablamos del ritmo caribeño.

El único objetivo que  nos hemos planteado hoy es ir al pueblo para conseguir carne o pescado. Hay muchos mini super con frutas, verduras y envasados, pero no hemos visto productos frescos.

A  primera hora de la mañana llamamos a Alfredo ( el taxista que conocimos ayer ) con la idea de que venga a buscarnos. Hace mucho calor y con los peques no nos apetece una caminata. Pero Alfredo no contesta; así que decidimos que Jordi vaya al pueblo a alquilar un carrito de golf ( para no depender contínuamente de nadie para movernos ). Lo de esperar en la puerta a ver si pasa alguien aquí no funciona. En el hotel tampoco es que nos lo pongan fácil. Para ser los únicos huéspedes pasan un poco de nosotros.

Mientras Jordi se aventura yo me quedo con los peques en la playa que hay a pocos metros del hotel. Es de ensueño. Nadie a la vista, sólo arena blanca, agua transparente, pájaros y peces. David y Laura disfrutan como enanos. El sol abrasa así que me paso el día poniéndoles crema. De hecho, ya se nos ha acabado la que traía de casa ( y sólo es nuestro segundo día de playa! ). Esperando a Jordi nos encontramos con este réptil (más tarde encontrariamos muchos más por toda la isla).




Jordi tarda relativamente poco. Increíble. Ya tenemos carrito, aunque sólo durante cuatro horas porque están muy buscados. Son la única forma de moverse por la isla. Las bicis son la segunda opción. Con el carrito recorremos el pueblo. Entro en un pequeño bareto a preguntar si alguien sabe dónde podemos comprar pescado o carne y una señora se levanta y me dice que ella me puede vender pescado. La seguimos con el carrito por las calles del pueblo. Ella conduce su propio carrito como una loca, sin esquivar los baches de las calles. Por fin llegamos a su casa, que está cerca del puerto y donde anuncia su negocio con un discreto cartel – Pescadería Tere.




No esperábamos un local de lujo, pero tampoco esperábamos que nos llevaría a la despensa de su casa, donde un enorme congelador y una báscula son lo único que necesita para su negocio. No hace falta explicar que todo estaba sucio, desordenado y lleno de cacharros rotos y oxidados.


Se nota que son gente con pocos recursos pero mucha inventiva. De hecho, una de las preguntas que me hizo David en nuestro viaje en autobús desde Cancún a Chiquilá fue que por qué estaba todo roto…

A pesar de todo, acabamos comprando pescado blanco envasado al bacío y congelado en bolsas individuales, y un poco de carne picada de res. Después de eso volvemos al super a por cuatro tonterías más y al hotel a dejarlo todo en la nevera.
Nos quedan 2h para explorar la isla con el carrito, así que nos ponemos en marcha. Al poco rato y justo antes de alejarnos del pueblo, el carrito deja de funcionar y nos deja tirados. Menos mal que no estamos demasiado lejos. Volvemos caminando al local donde alquilamos el carrito. Seguramente será algún cable o conexión, nos dicen. En el fondo son gente legal, y nos devuelven la parte proporcional del dinero por el tiempo que hemos perdido.

Nos vamos a comer: camarón al arroz y tortitas de maiz con pulpo, pescado, tomate, cebolla y todo acompañado con su aguacate de rigor. Limonada fresca natural y nachos con guacamole. Genial ¡!




Mientras comemos cae un tormentón impresionante. Menos mal que el carrito nos ha dejado tirados antes de tiempo porque sinó el aguacero nos habría pillado seguro. Laura aprovecha para lavarse el pelo con el agua que cae de una de las palapas del techo. David juega con la arena del suelo. Después de comer, deja de llover así que volvemos al hotel dando un paseo por la playa. Los peques saltan en los charcos como locos. 



Al llegar al hotel, nos dicen que no hay luz, ni agua ( funciona con una bomba eléctrica ), ni cocina ( eléctrica ), ni nevera ( eléctrica ), ni wifi… pero a nadie parece preocuparle demasiado. Menos mal que el problema se autosoluciona ( excepto lo de la wifi porque tienen que venir desde cancún a arreglarlo… )
Así que a dormir todos!





17 de agosto de 2015

AUTOBÚS AL PARAÍSO

Hoy toca madrugar. Cogemos el autobús de la compañía Mayab desde Cancún a Chiquilá, para después coger el ferry a la Isla de Holbox. Sale a las 7.40h am. Después de 3 horas de bus y 20 minutos de ferry, por fin llegamos a Holbox. El autobús arranca puntual, pero durante el trayecto acaba llenándose de gente hasta los topes. Entran vendedores ambulantes. Algunos pasajeros se quedan de pie y el aire acondicionado es una mezcla de aire caliente y sudor que sale y entra por las puertas cada vez que se abren. No es nada caro, unos 5e ( los peques pagan el 50% por ir sentados ocupando su propio espacio).

Desde Holbox queremos ir a Isla Contoy y Cabo Catoche, para poder nadar con el tiburón ballena. A ver si tenemos suerte...

Holbox es una Isla caribeña, llena de cocoteros, con un mar azul celeste inmenso, pelícanos atracados en los postes de madera de los muelles, calles de arena (no hay asfalto ni coches ) y puestecillos para turistas con techos de palapa y paredes de colores. La música nos acompaña a todas partes.

Llegada al Hotel Ensueño Holbox

Estación de Autobuses de Cancún

En la playa

¿Qué es eso mamá ?

¿ ceviche ?

Ahhhhhrrrrr!!!
Hace un calor insoportable, y eso unido al hecho de que nuestro Hotel ( Ensueño Holbox ) está en el quinto pino, pesa. Nos vemos obligados a coger taxis para poder movernos por la Isla. En realidad no son coches, sinó pequeños carros de golf ( a lo mejor esto es lo más cerca que estaré de un carrito de golf en mi vida  ) que corretean por las calles del pueblo. También puedes moverte en bicicleta pero esa opción, con los peques, la hemos desestimado. 

Al llegar al pueblo, y después de acomodarnos en el Hotel, donde no vemos a nadie, nos vamos a comer. Por fin probamos el famoso y típico ceviche de pescado ( los niños espaguetis con gambas y tomate ), zumo de limón natural, cheescake de coco y cerveza ). Después vamos al supermercado a hacer la compra de los próximos días. La verdad es que no hemos encontrado carne ni pescado. A lo mejor tendremos que ir al mercado para eso.

Nos cuesta mucho encontrar un taxi para volver al hotel. Lo mejor ha sido ver como una de las bolsas de la compra sale despedida por los aires y es atropellada por las ruedas del carrito (no sabíamos que el pan bimbo fuese tan moldeable ). Y lo increíble es que no se nos han roto los huevos ( transportados dentro de una bolsita de plástico ).

Toca descansar.
Las vistas desde el hotel son impresionantes.