26 de abril de 2009

DE AREQUIPA A CUZCO

AREQUIPA: BAJO EL VOLCÁN

Jueves 23 de Abril del 2009 - SANT JORDI

Terminamos el día anterior en un autobús de Cruz del Sur en dirección a Arequipa. Del viaje hay poco que contar: duró la friolera de 9 horas y media (una hora y media más de lo previsto por la compañía) y no realizó ninguna parada (dispone de lavabos, eso sí). Tras recorrer cerca de 500 kilómetros encajonados en los asientos del bus, ya no nos sentíamos las piernas ( por cierto la terminal es de las más grandes que hemos visto hasta la fecha y tiene una oferta muy amplia ). Imaginaos el subidón que se siente al poner los pies en el suelo tras un periplo semejante y entenderéis porque nada más instalarnos en el hostal nos lanzamos a descubrir la ciudad de Arequipa y su centro histórico.


Situado en la falda de un volcán activo, el Misti (5821 m) y cerca de otros dos, el Chachani (6075 m) y el Picchu Picchu (5425 m) , Arequipa (cerca de un millón de habitantes y situada a 2335 m de altitud) tiene en su historia más de catorce destrucciones debidos a la furia de estos Apus protectores

Su centro histórico (fue inscrito en el año 2000 en el Patrimonio Universal de la UNESCO) es precioso. Empezamos la visita dirigiéndonos al Convento de Santa Catalina. Habíamos leído mucho acerca de ella y, a pesar de eso, nos sorprendió: este “convento” es en realidad una auténtica ciudad (construida para las dominicas en 1579) con muchos callejones, plazuelas y rincones en su interior. Nos perdimos en el recinto cerca de dos horas bajo un sol de justicia pero envueltos de silencio y tranquilidad (muy pocos visitantes por la mañana y, afortunadamente, ningún grupo de turistas); ¡Qué fácil es hacer fotos cuando no hay gente merodeando por la zona! No creo que en el Macchu Pichu o el Mirador del Condor en Colca tengamos la misma suerte. Os adjuntamos algunas fotos. De ir (ojo: 30 soles por persona) no perderse sus calles (de Sevilla, de Burgos, de Córdova), sus claustros (de los naranjos y el Mayor), la cocina, el refectorio y las espectaculares vistas desde las terrazas del Chachani nevado.




Después de la visita al convento decidimos comer en el mismo lugar donde habíamos desayunado y que tanto nos gustó. Terracita al aire libre justo detrás de la catedral. Por fin probábamos la carne de alpaca ( buenísima !! ).

Después de la siesta nos sentíamos como cuando te despiertan en una guardia a las tantas de la mañana del socio pero a pesar de eso tuvimos fuerzas para ir a visitar la Iglesia de la Compañía y la Catedral, ambas situadas en la Plaza de Armas y con entrada gratuita. La fachada de la Iglesia de la Compañía impresiona por estar hecha de piedra de sillar ( piedra volcánica utilizada en muchas construcciones en Arequipa ).



Saliendo del centro histórico, Arequipa no tiene mucho más excepto su espectacular marco montañoso. Nos hospedamos en el hostal Sumay Wasi ( 60 soles hd con desayuno continental ) que no tiene internet ni cafetería a pesar de ofertarlo pero que está muy cerca de la plaza de Armas y del centro histórico. Allí se concentran la mayor parte de las agencias de turismo que ofertan excursiones al Cañón de Colca por 80 soles ( + 35 soles de impuesto del parque no incluídos ). En general la conexión a internet es bastante mala en toda la ciudad. Será por las alturas…

Esa noche dormimos como niños.



EL VALLE DEL COLCA Y LA CRUZ DEL CÓNDOR

24 y 25 de abril del 2009


Decidimos contratar la excursión en el propio hostal, donde nos hacían un descuento ( viajamos con Wayki Tours / precio: 70 soles por persona ). No es que no se pueda hacer por tu cuenta pero las distancias son considerables y el bus local pasa de uvas a peras ( el Tour incluía traslado, alojamiento, desayuno y guía / comidas aparte ). Asustados por el mal de altura ( aquí llamado “soroche” ) nos aprovisionamos de coca ( planta y caramelos ) en un puestecillo local. Nos pasamos el viaje mascando hojas, comiendo caramelos y tomando infusiones de mate ( todo de coca, por supuesto ). Funcionó porque al llegar al punto más alto ( 4910 metros ) superamos la prueba.



El circuito recorre unos 180 km y dura aproximadamente 4 horas hasta la entrada del Cañón. Se sortea el Chachani por su vertiente oeste, pasando por la fábrica de cementos de la población de Yura. Se atraviesa la Pampa de Cañahuas, perteneciente a la Reserva Nacional de Aguada Blanca ( ojo: no se puede pisar el suelo fuera de la carretera; es reserva natural y lo prohiben así que las fotos son las que veis ). Allí nos topamos con nuestros primeros camélidos: las vicuñas.



Después se llega al Mirador de las Ventanas del Colca ( el punto más alto del recorrido y desde donde las vistas son espléndidas ).


Alcanzamos Chivay, la principal población del valle donde paramos a comer y dejamos las maletas en el hostal ( el Colca Mayo ). Es aquí donde te hacen pagar el impuesto de entrada: 35 soles por persona. Después nos fuimos a tomar un baño a las termas de La Calera ( entrada: 10 soles por persona para los turistas ). Terminamos el día sufriendo un show folklórico estridente mientras tratábamos de cenar algo en un local del pueblo abarrotado de turistas. Menos mal que no nos dolía la cabeza ( sería por la coca… )



Al día siguiente partimos al mirador de la Cruz del Cóndor. La carretera no estaba asfaltada pero el viaje valió la pena: el paisaje es impresionante. Además hizo un día espléndido.


Por el camino pasamos por diversos pueblos ( Yanque, Maca, Pinchollo ) con sus respectivas iglesias de piedra blanca y campanas de cobre que los españoles expoliaron de un palacio edificado en honor a una princesa inca. En cada pueblecito, como no, nos esperaban con chiringuitos llenos de productos típicos y bailes típicos en la calle ( por cierto: un sol la foto… )


Finalmente llegamos al mirador…



La vuelta se hizo muy pesada: sin paradas y cansados por el madrugón. Valió la pena la parada desde el mirador de Chivay



CUZCO Y EL OMBLIGO DEL MUNDO

26 de Abril del 2009

Nos levantamos a las 04:30 para coger un avión a Cuzco o Cusco ( sólo la compañía LAN ofrece vuelos Arequipa - Cuzco ). La alternativa era peor ( aunque más barata ). Bus nocturno sin paradas de unas diez horas de duración ( sin contar retrasos ). Decidimos alojarnos en el Walk On Inn ya que la experiencia de Nazca fue buena; el hotel está bien emplazado (cerca de la plaza de armas) aunque la pendiente de acceso es considerable ( así nos servirá de entrenamiento para nuestra aventura en el Macchu Pichu ya que Cuzco está a 3400 metros de altitud siendo una de las ciudades más altas del planeta ). Nada más llegar nos dirigimos a la municipalidad para comprar el boleto turístico del valle ( imprescindible para visitar algunos de los monumentos de la ciudad, museos y ruinas arqueológicas aunque caro: 130 soles por persona !!! Y no incluye la entrada al Macchu Pichu !!! ). Justo enfrente está la oficina de turismo.


Al mediodía compramos bocatas y nos fuimos a visitar andando las ruinas de Saksayhuaman. Hay dos formas de llegar; la más cómoda es ir en taxi, la segunda es ir caminando ( como siempre si coges el atajo, es más empinado ). Desde la Plaza de Armas se tarda media hora; desde el hotel ( si no te pierdes por el camino ) 20 minutos.

Se trata de una fortaleza del imperio Inca. El encaje de las piedras es perfecto. Se dice que se necesitaron más de 20.000 hombres para construirla y tardaron más de 70 años. Destaca la muralla Sur que es la más bien conservada. En la zona norte te encuentras con un laberinto de túneles donde enterraban a sus muertos.

Se dice que alli habria estado ubicado el templo mas importante del Hanan Qosqo o Cusco de Arriba, dedicado a la cosmologia andina, a la veneracion del sol y la luna, las estrellas, el rayo y las demas divinidades. Se califica de ciclopea por el tamaño de sus piedras, algunas de las cuales pesan entre 90 y 128 toneladas.


Al final de la visita ( que conseguimos hacer sin que ningún guía nos persiguiera ) cayó un chaparrón, con granizada incluida,que nos obligó a volver al hotel donde decidimos tomar mate de coca ( por eso de no perder la costumbre ).

Cenamos sopa de Quirao ( hecha con un cereal muy pequeño parecido a la avena, perejil, cebolla y zanahoria ), lomo a la saltada ( tiras de lomo con cebolla y patatas ) y papa a la Huancaina ( patatas con una salsa que Jordi todavia no ha sabido descifrar ) y todo por tan solo 26 soles.


22 de abril de 2009

NAZCA Y LAS ESTRELLAS

22 de Abril del 2009

A las 07:00 de la mañana ya nos estaba esperando un taxi a la puerta de la Posada Hispana para llegar a Paracas y coger el bus que nos llevaría a Nazca (trayecto de unas tres horas con la compañía Cruz del Sur). Durante el trayecto el taxista nos explica su experiencia con el terremoto, de la gastronomía - pasando por la política - de la explotación de los recursos naturales y del valioso papel de la mujer en la economía peruana. Pisco lucha sin duda por renacer tras el terremoto aunque es difícil debido a la corrupción de sus políticos y la pobreza.

En Nazca no perdemos el tiempo: en la estación nos esperan para llevarnos al aeropuerto y, en un santiamén, estamos subidos en una avioneta a punto para el despegue (contratamos los servicios de Aeroparacas en Pisco por un montante de sesenta dólares por persona aunque se puede comprar el billete - libre de intermediarios - en el mismo aeropuerto). Eso sí, de pagar las tasas del aeropuerto (20 soles por persona) no te libras.





El vuelo dura 30 minutos (no hace falta que dure más... por dios!). Acabamos mareados como una sopa aunque la experiencia es única. Las famosísimas líneas de Nazca son un sinfín de rayas y figuras dibujadas sobre la pampa con dimensiones desiguales y un caos aparente. Están hechas apartando la capa de cantos rojizos por el óxido de hierro que tiene la superfície de la pampa dejando a la vista la capa de humus calizo de debajo. La profundidad de los surcos es de unos 30 cms y el tamaño de las figuras oscila entre 25 y 200 metros de longitud. Todas están hechas de un sólo trazo que cierra el dibujo retornando al lugar de origen. Se han conservado gracias a las condiciones meteorológicas de este desierto, uno de los más secos del planeta, en el que llueve un promedio de media hora cada dos años.

Estos son algunos ejemplos: el astronauta, el colibri, el mono y las manos.











































Su descubrimiento data de 1931, fecha en que la expedición americana de Shipees-Johnson la fotografió por primera vez, mientras buscaban ciudades prehispánicas perdidas en el desierto o en la selva.

De un sinfín de historiadores de la región, destaca la figura de la longeva Maria Reiche (vivió la friolera de 95 años), matemática alemana que decidió consagrar más de 40 años de su vida al estudio de estas líneas. Concluyó que están en relación con las constelaciones (apoyando la teoría astrónoma). Las otras teorías se refieren al agua ( sistemas de riego de regiones antiguamente cultivadas y convertidas en desierto ). Los más místicos defienden la teoría de que dichos dibujos se hacían con el propósito de honrar a los dioses del agua. La teoría de que se tratan de pistas de aterrizaje de seres alienígenas ni la mencionamos... Fueron inscritas en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1994

Nos pasamos el resto de la tarde paseando por la ciudad y visitando el Planetario de Maria Reiche ( en el hotel Nazca Lines ), donde nos explicaron la historia de estas líneas.

Regresamos al hotel Walk On Inn (todos muy amables y serviciales aunque la habitación era pequeñísima y calurosísima. Barato: 7.5 euros los dos) y, sin más tiempo, nos marchamos para coger un bus nocturno de la compañía Cruz del Sur (96 soles por persona) a Arequipa














21 de abril de 2009

Paracas y las Islas Ballesta



20 de abril del 2009

Hola! Soy Jordi, compañero de fatigas y penurias de Fani a lo largo de nuestro viaje por Perú (y los que se tercien en un futuro)

Todo se inicia la mañana del 20 de abril, día en que, por fin, pude recuperar mi preciada mochila (¡qué es de un viajero sin ella!)

Me llegó (a saber de donde) con 24 hrs de retraso y tuvimos que ir a recojerla con la inestimable ayuda de un valioso compañero de viaje: el taxista Jorge. Buen tipo, muy amable, nos explicó un montón de cosas acerca de Lima, de sus habitantes, de sus sobrinos (trabajan en Barcelona) y del Perú. Se extendió en asuntos de política (se declaró ferviente defensor del ex - presidente Fujimori. Es chocante ver como la población se vuelca con la figura del ex dictador mientras el mundo entero lo juzga por sus crímenes contra la humanidad... Denunció la corrupción del gobierno actual, esperando que la hija del ex dictador gane las próximas elecciones del 2011). También nos habló de gastronomía y sacó pecho explicando algunos platos autóctonos como el cebiche, el tacu-tacu, el rocoto relleno, el chupe de camarones o el arroz con pato

Del aeropuerto nos dirigimos a la estación de autobuses para coger un autobus de la compañia Peru Bus hacia la ciudad de Pisco (25 soles por persona). En quechua significa aves. El viaje dura unas tres horas y media y pasa por la Panamericana Sur (son 239 km) rodeados de desierto y mar. Durante el viaje múltiples y farragosas paradas (no recordamos cuántas veces nos llegaron a pedir el billete)




Nos hospedamos en el Hostal Posada Hispana; de dueños catalanes que no llegamos a conocer. Acogedora y limpia (con WIFI sólo en las habitaciones de la planta baja). En Pisco no hay nada que ver y más vale no salir de noche ni alejarse de la Plaza de Armas. Todavía son visibles los efectos del terremoto que asoló la región el 15 de Agosto del 2007 (8.4 en la escala de Richter según la Nasa; 7.9 según el gobierno para eludir las indemnizaciones a la población... Muy feo). Aun así Pisco es el punto de partida de las Islas Ballestas y la Reserva Nacional Marina de Paracas; la oferta de Tours por múltiples agencias es abrumadora. Conseguimos uno para el día siguiente por 80 soles por persona.

21 de abril del 2009

Al día siguiente: madrugón y salida a eso de las 07:00 hacia Paracas. Embarcamos en una lancha motora.




Al inicio de la travesía nos encontramos unos simpáticos delfines





Primera parada: el candelabro, enigmático gráfico gravado en la piedra de una duna de la Península de Paracas, de más de 150 metros de longitud, que podría estar en conjunción con la constelación Cruz del Sur






Siguiente parada: las Islas Ballesta. Son famosas por albergar una fauna diversa y por tener guano que se recoge de forma periódica para comercializarlo como fertilizante. Allí nos encontramos una explosión de vida: pajaros piqueros, guanays y pelícanos (estos tres son la principal fuente de guano), pingüinos de Humboldt, zarcillos y lobos de mar entre otros.











La excursión en lancha dura unas dos horas. Después nos toca ir a la Reserva de Paracas. Nos explican que Paracas es una palabra quechua que significa lluvia de arena (por los fuertes vientos procedentes del Pacífico que soplan hacia Ica). Dicen que en esta región nunca llueve.


Paracas es increíble (ver fotos)






Llegamos a la Catedral, formación rocosa que se supone recordaba a una iglesia (en la actualidad y desgraciadamente, ni por asomo por culpa del terremoto)






Comimos en un restaurante costero de la Reserva (Playas de Lagunillas, en el restaurante Che recomendado - como no! - por nuestro "entusiasta" guía; con nuestro primer arroz con marisco y cebiche). Comimos genial por 15 soles cada uno.

Tras la comida visitamos el Museo de Paracas (también asolado por el terremoto y sin restos arqueológicos en la actualidad. No vale la pena). Tampoco tuvimos suerte con los flamencos. no es la época ( suelen venir a finales de año a alimentarse con unos gusanitos que viven en la arena de la playa ).
Desde luego habría sido mejor hospedarse en Paracas o Ica ( es más práctico y hay más cosas que ver ).

Mañana nos espera un bus de la compañía Cruz del Sur para ir a Nazca. Sale desde Paracas y de nuevo toca madrugón


20 de abril de 2009

PERÚ Y EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

19-04-2009: NUESTRO PRIMER DÍA EN PERÚ...Y NO ME ACUERDO DE TODO




Dicen de Perú que es el país de las maravillas. No es que ahora quiera jugar a ser Alicia; además lo de perseguir a un conejo que mira el reloj porque tiene prisa no es lo mío. Estamos de vacaciones !

Nos decidimos por Perú como no, por aquellas espectaculares imágenes del Machu Picchu de la revista Condé Nast Traveler ( como el peor delos guiris ) y por qué no, porque todos llevamos dentro a una Alicia que quiere descubrir un mundo nuevo.

Más de un mes preparando el viaje y por fin llegó el día. Lima vía Madrid en avión nocturno ( 15h des de Barna ). Ésta vez no voy sola. Me acompaña Jordi; mi nueva vida desde hace un año.


El avión nocturno tiene la ventaja de que puedes dormir mientras viajas pero por si acaso yo me tomé un idalprem de 5mg ( nota personal: no repetir ) lo que me llevó a olvidar todo lo ocurrido en las siguientes 18h: pérdida, búsqueda y reclamación de la nueva supermochila de Jordi, vómitos postpandriales en el reluciente suelo del aeropuerto de Lima Hugo- Chávez y en otros lugares que no recuerdo, trámites de aduana, cambio de moneda ( a soles ), taxi hasta el hostal Malka en el barrio de San Isidro, lejos del centro pero bien comunicado si consideramos que en Lima viven más de 7 millones de personas, y en definitiva, nuestro primer día en Perú.

Por la tarde ( algo más recuperada ) cogimos un taxi para ir al centro y llegamos a la Plaza Mayor que alberga la Catedral y el Palacio del Gobierno, en cuyo centro se haya la Fuente de los Delfines, km 0 de Perú.





Cerca de allí visitamos el Convento de San Francisco; uno de los más grandes de América ( entrada 5 soles por persona guía incluído ). Lo que más nos impresionó fueron las catacumbas y los más de 25.000 muertos allí enterrados ( ver foto y nada más ). En segundo lugar su biblioteca, atestada de libros antiguos y polvorientos. Una estancia llena de secretos y historias.






En frente, la casa Pilatos de fachada renacentista en piedra sillar, única en Lima. Nos llamó la atención el control policial.


Decidimos dejar la catedral para más adelante ya que el Jet Lag no perdona. Justo antes de irnos tuvimos el honor de ver un desfile militar a lo rollo cambio de guardia Londinense pero en Peruano con acordes de orquestra y cientos de personas haciéndose fotos.









Acabamos a las 6 de la tarde rendidos, rollo guiris, cenando en un burguer de un centro comercial ( lo siento Sandra pero sé que me entenderás ). A la mañana siguiente nos esperan la maleta de Jordi en el aeropuerto y 249Km de la Panamericana, hasta Pisco.



26 de abril de 2008

GARÍFONOS

Había olvidado que una imagen vale más que mil palabras. Aquí van algunas fotos de Chachauate, de sus niños y su arena.

Allí nos acogieron sin prejuicios, sin preguntas ni condiciones. Nos contaron su historia; la historia de un pueblo, los Garífonos.

Tienen su propia lengua. Y sueñan con un mundo mejor, con niños que van a la escuela, con un agua limpia. Sueñan con agua.

Y no esperan a que nadie luche por ellos. Ellos luchan.







Unos meses más tarde Carlos y Marta recibieron por correo un proyecto para colocar placas solares en la Isla. Naum, como representante del consejo de la comunidad de Chachauate, recibió el dinero para poner el proyecto en marcha.

LOS NAÚFRAGOS DE CHACHAUATE


Los sueños empiezan con la responsabilidad de hacerlos realidad

Me he decidido a escribir éstas líneas porque estoy convencida de que a pesar de lo extraordinario de lo que hemos vivido, el tiempo, implacable en su sed de borrarlo todo, intentará que lo olvidemos. Y no podemos olvidar. No podemos.



Es lunes, 27 de noviembre del 2006. Estamos en Honduras. Es mi primera vez. Mi primer viaje de buceo. Aprendí a bucear a principios de mayo. Una buena amiga me convenció. O quizás fui yo la que la convenció a ella. Ahora no lo recuerdo. Yo no sabía que nunca más podría dejar de bucear.
No es por las burbujas, no es por el azul del mar, no es por los peces de colores. Es por el tiempo. Bajo el agua parece detenerse. Es por un mundo dentro de otro mundo.
Partimos juntos desde la playa de Sambo, situada entre la Ceiba y nueva Armenia, hacia Cayos Cochinos. Iba a ser una excursión tranquila.
Se acercaba el final de nuestras vacaciones. Pronto volveríamos a casa.
La primera vez que oí hablar de los Cayos fue en el aeropuerto de la Ceiba. Estaba lloviendo igual que lo había hecho durante todo el viaje. Agujas de agua pensé.
Vi una fotografía colgada en la pared y le pregunté a un desconocido qué era; - Cayos Cochinos - me dijo.
El azul turquesa del mar me llenó la cabeza de sueños. Pensé en aquella sensación de calma que tuve la primera vez que sentí el sol de Saint- Louis ( Senegal ) en mi piel, un amanecer tras de otro, en aquel embarcadero en el que la arena y la madera me acariciaban los pies. Era el paraíso. Y ahora volvía a tenerlo frente a mí, en aquella fotografía en las paredes de aquel aeropuerto.
Discutimos durante la cena cuáles iban a ser nuestros planes. La posibilidad de visitar Cayos Cochinos nos atrajo a todos. Aunque tengo que admitir que insistí como un niño pequeño. No quería perdérmelo.
Carlos y Marta se apuntaron en seguida. Creo que lo hicieron por mí, en parte, para hacerme feliz. Ellos han cambiado mi vida en muchos aspectos. Me han hecho sentir fuerte y valiente. Han hecho para mí un mundo más grande y me han enseñado que los sueños empiezan con la responsabilidad de hacerlos realidad.
Su historia me recuerda cada día que en algún lugar del mundo alguien me espera para enamorarse de mí.
A Diana le gustó la idea. Ya hacía días que tenía una contractura cervical y el resto de opciones ( montar a caballo por la playa, rafting o tirolina ) parecían dolorosas. Convencer de lo contrario a un fisioterapeuta, dos médicos y una enfermera, entiendo que pudiera ser complicado.
Se podría decir que la conocí bajo el agua. No importaba demasiado que los demás buceadores fueran expertos. Ella cuidaba de mí.
Diana me parecía un misterio. Reservada. Como el que esconde un secreto del pasado que no quiere desvelar. Como el que huye hacia ningún lugar.
A menudo creemos que huyendo lejos podremos olvidarnos de nosotros mismos. Descubrí hace tiempo que no es verdad. No podemos olvidar las cosas a las que no nos hemos enfrentado.
Francesc también se apuntó. No me importaba demasiado que sus ojos no fueran azules. Su mirada sí lo era. Es uno de esos chicos que desprenden calor cuando te rozan o al menos ésa era la sensación que me causaba. Siempre me hacía reír.
Al principio también Lluis y Ricard se apuntaron, pero en el último momento dieron marcha atrás ¿ sabrían de alguna forma lo que nos esperaba ? En el fondo todos nos alegramos un poco de que no vinieran. Las cosas habrían sido más difíciles. Cuestión de carácter.
Partimos temprano. A las 8:15 ya estábamos dentro de la barca, sujetando nuestros zapatos y doblando nuestros pantalones para que no se mojaran. Nos acompañaban Oscar, el guía, y tres hombres más, los tripulantes.
La barca era relativamente pequeña. Pintada de azul desgastado y con una capota blanca. Dos motores de 40 y 65 caballos la impulsaban a través de las olas. El cielo no era azul ni el mar turquesa pero no nos pareció que la travesía pudiera ser peligrosa.
Cuando llevábamos unos 30 minutos de travesía Marta sugirió que diéramos la vuelta. Ya hacía rato que el cielo se había encapotado. Llovía sin parar, como un grifo que alguien se deja abierto. El viento resoplaba con furia y atizaba la barca por todas partes. No divisábamos la costa ni ningún otro pedazo de tierra a nuestro alrededor que pudiera orientarnos. El agua entraba en la barca. Nos habíamos perdido.
Todo aquello de tierra a la vista empezaba a cobrar especial importancia en momentos como ése. El océano no tenía final. Tampoco principio.
A las 9:25 divisamos tierra. La Ceiba, pensé. Después de escuchar como los tripulantes hablaban entre ellos nos dimos cuenta de que en realidad nos estábamos acercando a los Cayos. ¿ no se supone que habíamos dado la vuelta ? Lo primero que se me ocurrió fue que en realidad nos habían engañado. ¿ Cómo iba a pensar que llegamos allí de forma accidental ? Habíamos estado navegando sin referencia!




Nos aproximamos a un pequeño embarcadero y uno de los hombres que nos acompañaban bajó, al parecer a buscar una brújula. No sé por qué pero me pareció muy gracioso. Al fin y al cabo, ya estábamos perdidos. Sin esperar que nos dijeran nada, nos bajamos también. Suelo. Tierra firme.
La isla era pequeña y las olas la bañaban sin miedo. Los árboles se plantaban a pocos metros de la arena. En ésos momentos no me pareció un paraíso perdido donde dos amantes pudieran descubrirse mútuamente.
Decidimos que aquel era un buen lugar para reflexionar sobre lo que nos estaba pasando. Bajamos de la embarcación no sin dificultad y aprovechamos las ramas de aquellos árboles para desprendernos de la ropa que nos ataba el frío en la piel. Estábamos mojados hasta la médula. El frío se nos enganchaba. Pero daba igual. Nos sentíamos afortunados.


La primera reacción fue de carcajadas histéricas y fotografías impulsivas. Queríamos presumir de nuestra aventura. Náufragos !!
Caímos en la cuenta de que no podríamos volver y tomamos conciencia de que estábamos allí por casualidad.
La isla no estaba deshabitada. Allí vivían un hombre viejo de complexión más bien pequeña, con un gorro de lana rojo muy gracioso y un perro, pulgoso. Ni se inmutaron ante nuestra presencia. Sentí que a lo mejor estaban acostumbrados a ser invisibles para el resto del planeta. Al parecer eran los encargados de vigilar la isla, que era propiedad privada de una compañía italiana. Una isla privada en una reserva natural. Extraño ¿ verdad ? La historia de la Isla de los Famosos nos estremeció a todos. Un cableado eléctrico se extiende por las profundidades del mar hasta la isla donde se rodó el programa italiano. A ésta la llaman Isla campamento base. Han hecho huir a los miles de pájaros tropicales que pintaban la isla de colores. Los insecticidas han auyentado a los insectos y las tortugas ya no ponen allí sus huevos.
El círculo de la vida se ha roto en ése lugar. Ni Dios ni Darwin han hecho nada para evitarlo.
Nos resguardamos del viento detrás de la casa, una construcción de madera que en otras condiciones se me habría antojado romántica. Parecía sólida.
El porche nos sirvió como centro de operaciones. Estaba lleno de trastos, algunas botellas de buceo, un asierra eléctrica, cuerdas, cajas bacías...
¿ Dónde estamos y adónde queremos ir ? preguntas fáciles de responder, ¿ cuándo y cómo ? éstas eran más difíciles. La situación no era tan grave. Podría haber sido peor. Todos coincidíamos en ello. Me tranquilizaba la idea de no estar sola. Estaba con cuatro amigos a los que gritar si lo necesitaba.
La frase “ ¿ qué te llevarías a una isla desierta ? “ nos condujo a revisar lo que llevábamos encima: dos frontales, un acuerda, agua, chicles, un cepillo de dientes, un tubo de pasta, algunas piezas de ropa, un mapa de honduras con propaganda, algunas facturas, algunos dólares, lempiras y euros, las cámaras de fotos ( aunque Francesc no la trajo ), dos toallas pequeñas, una mini linterna para llamar a superman, tabaco, un mechero, dos tampax, pañuelos de papel, un boli, una libreta… y alguna que otra cosa más que ahora no puedo recordar.
El tiempo no parecía mejorar. Óscar ( exmilitar naval ) hacía llamadas con su móvil a sus amigos para enterarse de por dónde iba la tormenta. No nos parecía demasiado fiable y más aún después de todo lo que había pasado.
A ratos dejaba de llover. Era como si el cielo se estuviera dando un respiro para luego volvernos a engañar. Dentro del archipiélago el agua estaba algo más apaciguada. La barrera coralina nos protegía.
Uno de los tripulantes habría un coco con un machete. Supuse que no era una tarea fácil.




Después de un rato aparecieron dos hombres. No los oí llegar. Estaban allí, sin más. De repente. Al principio pensamos que igual que nosotros estaban allí por casualidad, para protegerse de la lluvia y el viento que azotaban el mar. Eran pescadores.
En realidad sólo tenían curiosidad. Estaban pescando langostas y al ver nuestra pequeña barca anclada en el embarcadero se acercaron.
Naum y su hermano. Atléticos, enormes aunque bien proporcionados. Musculosos. Pertenecen a la comunidad Garífuna que vive en la Isla de Chachauate, una de las 16 islas que forman parte del archipiélago de los Cayos. No sé si Francesc se ha recuperado todavía de la conmoción. Yo tampoco. Pensaba que ésto sólo se veía en las revistas de la peluquería.
Les acabamos comprando unas 8 libras de langosta ( unos 4 kilos más o menos ). De acuerdo con ellos decidimos trasladarnos a Chachauate. La posibilidad de comer langosta y dormir en algún lugar resguardado nos convenció a todos. Además no podíamos quedarnos allí. La isla era como un grano de arena.


Conocimos a algunos de sus habitantes. En Chachauate viven unos 250 indígenas ( 50 de ellos niños ). En total unas 46 familias. Son bastante nómadas a causa del tiempo por lo que aquella noche tan solo había unos 50. Eso no me tranquilizó demasiado. Bueno, no me tranquilizó nada.
La comunidad Garífuna se reparte en Honduras por Roatán, Nueva Armenia y Chachauate. En general ocupan la costa. Según parece, los Garífonos son descendientes de los esclavos importados des del continente Africano. Hablan una lengua extraña que se tinta de tonos franceses, pensamos que nacida en la Isla de San Vicente. Su propia lengua. Mestizos de africanos y hondureños.
El archipiélago está declarado Reserva Biológica por el Congreso de la República en 1993, y monumento Natural Marino en el 2003; Cayos Cochinos es un paraíso en el que es difícil subsistir. Les permiten pescar langostas que ellos mismos venden en la costa. Los recursos dentro de la reserva son limitados ( excepto para las multinacionales que allí construyen grandes hoteles ). No disponen de agua potable ni de corriente eléctrica, a pesar de supuestos proyectos ya finalizados y impulsados por un gobierno corrupto y militarizado.
Los niños van al colegio a Cayo Mayor, me imagino que si no llueve demasiado. En cuanto aprenden a leer y a escribir, se tiran al agua para aprender el oficio de sus padres, abuelos y tatarabuelos. La isla está llena de basura por todas partes y lo que no cabe en la arena de la playa, flota en el mar. Un paraíso. Chabolas de paja, hojas de palmeras, frías, frágiles. Conchas en la playa, canoas en la arena.
Oscureció deprisa, casi no me di cuenta. Supongo que el sol no se pone en el horizonte los días en los que no se atreve a salir por culpa de la lluvia. El viento continuaba manejando las gotas de agua a su antojo como un crío consentido. De repente caí en la cuenta. Todos lo hicimos. Estábamos allí por algún motivo.
Así que Carlos, después de darle muchas vueltas, propuso una reunión con el consejo del pueblo. La frase: si conociéramos a alguien que pudiera ayudaros, qué le pediríais- desencadenó el resto de acontecimientos. El consejo del pueblo se reunió con nosotros. Después de unas horas teníamos una lista bastante sencilla de problemas a los que dar solución: un depósito de agua potable, luz, sistemas de reciclaje y compostaje y letrinas. Lo de plantar palmeras y flores y hacer correr a los turistas por la playa en top-les lo dejaremos para más adelante. Cambios imperceptibles para el resto del mundo, pero no para nosotros.
Un hombre se acercó a nosotros durante la reunión. Vestía una camisa sucia donde se dibujaba la bandera Americana ( ¡ qué irónico ¡). La llevaba abierta hasta la cintura dejando entrever su torso excavado en el pecho. Su aliento y su marcha inestable daban por echo que iba algo bebido. A pesar de todo, sus frases chillonas no eran del todo incoherentes. Conozco a poca gente borracha y sensata a la vez. Lo del machete ya no me hizo tanta gracia, aunque las risas de sus compañeros al verle caminar de un lado para otro me tranquilizaron. Inofensivo, pensé.
La reunión acabó tarde. Una bombilla brillaba ténue gracias a una diminuta batería. Sentados en el suelo, los hombres y mujeres a nuestro alrededor, curioseaban. Nos contaron su historia, la de un pueblo que lucha como David luchó contra Golliat.
La vida se acaba al caer la noche. Nos dispusimos a una retirada a las 20:00 más o menos. Ya hacía unas 12h que habíamos salido del hotel; aquel hotelazo con aquella cama enorme de sábanas blancas, con aquella ducha caliente, con aquella bata que no nos pondríamos para dormir... La cabaña que nos adecentaron no estaba mal. Con vistas a la cocina para no perder detalle, amigos que se acercaban a la luz de las velas ( me negaré a explicar con detalle lo de ponerles nombres ), puerta blindada , vistas al mar ( en cualquier dirección ), lavabo la primera saliendo a la izquierda y sin ascensor. Eso sí, era un primero. Una buhardilla acogedora.
El recate no pintaba muy bien. Un helicóptero militar aparcado en Tegucigalpa sin poder despegar a causa del mal tiempo y un barco atracado en el puerto de la Ceiba, a más de dos horas de Chachauate. A lo mejor se acordarían de nosotros al día siguiente. Esperaríamos.
Marta nos leyó un trocito de “ Carta de una desconocida “. Carlos se entretenía haciéndoles fotos a unos bichitos voladores que pasarían la noche con nosotros. Francesc intentaba introducirse pañuelos de papel por los orificios nasales ( y lo consiguió ) porque debido a su rinitis no podía hacer otra cosa.
Yo escuchaba a Marta, que siempre intenta enseñarme cosas sobre el amor ( a veces acierta ). Quién me iba a decir que terminaría leyendo el libro " Carta de una desconocida " con Diana, en el autobús, de camino a San Pedro de Sula.
Me pareció tan tierno y triste a la vez! El amos debe ser así.
No dormí mucho esa noche. Pasé frío y calor. De vez en cuando abría los ojos y escudriñaba en la oscuridad al resto del grupo. Estaban allí. Mañana me matan, pensé ( porque la idea de la excursioncita fue un capricho mío... ) Oí a Carlos bajar temprano para inspeccionar el cielo. Bueno, el hombre del tiempo también se equivoca... A las 5h de la mañana ya era de día. Bajamos a ver la playa y vimos des de la orilla la silueta de la costa hondureña. Un pasillo de luz gris partía en dos el cielo. No hacía viento, las olas no se levantaban del mar... En menos de tres minutos recogimos las cosas y subimos disparados a la barca. Sabíamos que podía ser peligroso. El tiempo nos había engañado antes. Nos arriesgamos de todas formas. Reconozco que esperar a que nos vinieran a rescatar habría sido la opción más responsable.
Eché un último vistazo a la isla sin miedo a convertirme en una estatua de sal. Un último suspiro. En la barca nos mirábamos sin decir una palabra. A lo lejos vi la isla por última vez. La barca golpeaba con fuerza el agua. Mi cuerpo se estremecía con cada golpe.
En unos 30 minutos nos plantamos en la costa.
Estábamos nerviosos. ¿ Cómo íbamos a explicar todo aquello ? ¡qué emocionante aventura ! Nadie nos esperaba en la puerta del hotel para daarnos la bienvenida. ¿Se habrían olvidado de nosotros ? Empapados y pegajosos desayunamos tranquilos. La estampa de cinco turistas sucios y despeinados en mitad del comedor de un hotel de lujo era bastante graciosa.
Alguien se acercaba de vez en cuando y nos preguntaba por el hotel donde se suponía habíamos pasado la noche. ¿? Dimos nuestra versión de los hechos, que no se parecía en nada a la versión oficiosa ni tampoco a la versión de Francesc ¡! Los indígenas de Chachauate no van en taparrabos ni llevan orquídeas en el pelo. La ducha de agua caliente nos devolvió a la vida pero no borró el olor de aquella isla de mi piel ni el sabor a sal. . Así acabó nuestra aventura.

Y allí, en esa aguas, en esa arena, en esa gente, hemos dejado un pedacito de nuestros corazones. Algún día tendremos que volver para recuperarlos. Porque todo el mundo sabe que no se puede ir por ahí dejando sueños sin perseguir.